Carácter, Mujer Virtuosa

¿Por qué no estás soñando?

agosto 26, 2016
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A sonar

 

EL mundo necesita personas nobles que sueñan sueños grandes. Sueños de bien. Sueños para ayudar al prójimo. Sueños para solucionar problemas. Sueños para resaltar todo lo bello que Dios nos ha dado.

¿Estás soñando? ¿O has permitiendo que las cargas del diario vivir nublen tus anhelos y aspiraciones? Detente a pensar en los sueños que has cargado por tanto tiempo. ¿Valdrá la pena seguirlos alimentando? 

Si la respuesta es afirmativa, hay una cosa que tu puedes hacer hoy: PREPÁRATE.

Dedica tiempo preparándote para realizar lo que tanto deseas. Querida amiga, es necesario usar muy cuidadosamente nuestro tiempo. Asegurándote que cada cosa que haces aporte a la preparación o realización de los sueños que Dios te ha dado. 

Desarrolles hábitos y disciplinas que van de acuerdo a una preparación mental, emocional y física hacia tus sueños, planes y proyectos. Esfuérzate, ponte metas, organízate, y luego… Emprende. ¡Sí! Emprende en toda cosa buena que Dios te llame a realizar.

Mantén tu mirada puesta en Dios, pues él es el único que conoce de lo que eres  capaz de hacer, hasta donde puedes  llegar en un día, una semana, un mes, un año. Así que, muéstrale tu sueño a Dios y él se encargará de estar contigo para lograr alcanzar el mismo.

En momentos de duda, de tormenta o de frustración, preséntale a Dios tus cargas. Pídele que te las cambie a virtudes. Cuando todo parezca  difícil, recuerda que para Dios nada es imposible y tu estás con él. Muéstrale tus cargas y cámbialas por las de Él, que son más livianas. 

Cuando tengas miedo al fracaso o temor a que tu sueño o pasión no se desarrolle de la forma planeada, recuerda que todo lo bueno requiere de mucho esfuerzo y sacrificio. Nada bueno viene fácil en la vida. Hay una tremenda oportunidad de aprendizaje y crecimiento cada vez que enfrentas retos. Y no olvides que tienes a un Dios poderoso que vence toda dificultad, incluso el miedo. No te rindas.

Adelante. Desarrolla tu pasión. Vive al máximo por tus sueños. No te des por vencida. Si no estás soñando todavía, ¡comienza!

Sigue soñando y espera que Dios haga grandes cosas en tu vida. 

La Historia de tu Vida

La puerta falsa del suicidio

mayo 19, 2016
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el suicidio es una puerta falsa que nadie debe cruzar

Por Bessy Barahona

La mayoría de las mujeres nos casamos ilusionadas y con ideas erróneas sobre el matrimonio. Yo, me casé muy ilusionada a finales del año 2000. Dos años atrás, me había divorciado, pero también había conocido al Señor, y pensaba con gran entusiasmo, ¡está vez si va a funcionar!

A los pocos meses, todo comenzó a cambiar. Las diferencias con mi esposo se volvieron insoportables, discutíamos la mayor parte del tiempo y mi hija, de mi matrimonio anterior, era testigo de nuestras peleas. Llegó un momento que no soporté las discusiones. Me encerré con llave en mi dormitorio, tomé un cuchillo deseando acabar con mi vida, pensé que nuevamente me había equivocado, que no valía la pena seguir intentándolo.

Pablo, mi esposo y mi hija, trataban desesperadamente de abrir la puerta, no recuerdo lo que me decían, no los escuchaba, tan sólo me repetía “fracasaste de nuevo”. Recuerdo a Pablo frente a mi sujetándome la mano para poder quitarme el cuchillo. Fue un momento muy doloroso y todavía mis ojos se llenan de lágrimas al recordarlo.

Con mi esposo, decidimos que no podíamos continuar de esta manera. Buscamos ayuda con uno de los pastores de nuestra Iglesia y abrimos nuestras vidas. Gracias a Dios pudimos encontrar dirección y cuidado. Seguimos los consejos que el pastor nos brindaba y nuestra relación mejoró increíblemente. Desde entonces abandoné la tonta idea de suicidarme.

Con el tiempo, he comprendido que el suicidio es una puerta falsa que nadie debe cruzar. Hace algunos años tuve una vecina que se consumía en el alcohol. Cada vez que bebía, buscaba la forma de suicidarse. Sus hijos, desesperados, venían a mi casa y me pedían que fuera a hablar con su madre. Una vez, tuve casi que resucitarla después de haberse intoxicado con bebidas alcohólicas y pastillas.

Un día logró su objetivo, se encendió en llamas con una estufa de gas. Estuvo algunos días hospitalizada, pero sus quemaduras se contaminaron y murió. Cuando pienso en ella, pienso en la gracia que Dios tuvo conmigo, yo pude haber sido ella, si la gracia de Dios no me hubiera alcanzado.

El enemigo tratará mil maneras de hacernos sentir incapaz, de hacernos sentir perdedoras. Cuando eso suceda, es momento de tomar las promesas de Dios. Juan 4:4, dice:

Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido;

porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.

No limites el poder de Dios actuando en tu vida. Si alguna vez has sentido que la depresión te ha arrastrado hacia la puerta falsa del suicidio, es momento para que busques ayuda.

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Bessy Barahona, esposa de Pablo y madre de 4 hermosos hijos; Niksi, Natalie, Jeremy y Pablito.  Asiste a la Iglesia Gran Comisión de Tegucigalpa, Honduras.  Es ama de casa. Dios le ha enseñado a través de la vida en su hogar a aprovechar todas las virtudes y talentos que El le ha dado. Ella escribe en su blog Beyas y Virtuosas.

Bessy ha abrigado en su corazón el Salmo 138:8,“Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos.”

Dios tiene un propósito para cada una de nosotras, permitamos que El utilice nuestras vidas para llevarle honra y gloria

La Historia de tu Vida

Mi historia de aborto por Sarah Mae

mayo 17, 2016
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Smae

Por Sarah Mae

Yo tenía 16 años.

Me dieron un nuevo nombre y luego me drogaron. No me gustaba el catéter intravenoso. Mi papá sostenía mi mano pero comencé a ponerme muy nerviosa. Aumentaron la dosis de mi medicina y me llevaron sobre ruedas. Tenía tanto frío que me dieron una manta. Hice una cuenta regresiva desde 100…99…98…

Fin.

El fin de la vida de mi primer bebe.

Siempre fue incómodo para mí cuando estaba embarazada de mi primogénito, porque la gente preguntaba: “¿Es tu primer bebé?”  Odiaba esa pregunta. No sabía cómo contestar.

“Eh, no, yo maté al primero, este será mi segundo.” Eso no funcionaría. “El primero está en el cielo.” Eso tampoco funcionaría, la gente pensaría que lo perdí. Terminé diciendo, “Es el primero que tendremos con mi esposo.”

Han pasado 19 años desde que tuve mi aborto. A pesar que he sido perdonada y liberada de las ataduras en las que una vez estuve, las memorias de ese tiempo en mi vida y de esa decisión fatal todavía me duelen muy profundamente cuando las recuerdo.

Nunca olvidaré cuando llamé a mi papá para contarle que estaba embarazada. Él fue tan condescendiente y cariñoso conmigo. De igual manera, nunca olvidaré las palabras que salieron de boca de mi abuela cuando le conté lo mismo, “Yo me encargaré de eso.”

“¿Qué? No, yo me quedaré con él bebé.”

Tres meses después ella se había encargado de “eso”.

Los tres meses que estuve embarazada cuando tenía 16 años fueron probablemente los tres meses más difíciles de mi vida. Estuve muy enferma, me sentía muy sola y estaba siendo lanzada en direcciones para las cuales no estaba preparada. Todos tenían una solución para “mi problema,” pero nadie quería escuchar la mía. Yo quería quedarme con él bebe…al comienzo. Pensé que podría casarme y comenzar una familia. Luego de hablar con otras personas y que me dijeran como me iba a perder de cosas tan importantes si tenía un bebe, como la fiesta de graduación, pensé que sería mejor si diera él bebe a alguien que no pudiera tener hijos. No, a la gente tampoco le gusto esa idea. Durante ese tiempo, mi mamá se desconectó totalmente de la situación. Prácticamente se volvió insensible ante todo lo que ocurría. Ella estaba lidiando con sus propios demonios y no podía manejar los míos. Mi papá, un padre maravilloso, había decidido que el aborto era probablemente la mejor opción. No pienso que eso era lo que realmente él creía, pero ya tenía sus propias presiones. Una persona en mi vida incluso quería al bebe para ellos, pero yo no hubiera resistido a esa persona criando a mi bebe. ¿Mencioné que mi abuela, a quien yo consideraba mi “mejor amiga,” dejó de hablarme durante todo este tiempo? Ni siquiera se atrevía a mirarme. La gota final fue cuando mi otra abuela vino a visitarme. Ella me convenció que realizarme un aborto era realmente la mejor decisión. Me habló muy cariñosamente y me mostró amor. A ese punto yo estaba tan desesperada por cualquier señal de que podía ser amada, que en ese momento y en ese lugar estuve de acuerdo que tendría un aborto.

Fui a ver al Doctor que realizaría el aborto. Tuvo el descaro de decirme, “sólo los necios cometen dos veces el mismo error.” Él se veía tan sabio… me pregunto cuántos mismos errores él habría cometido en toda su vida.

La noche anterior al “procedimiento” le pedí al bebé que me perdonara. Me agarré el vientre y lloré.

El día llegó y mi papá me acompaño al hospital. Si, el hospital. No la clínica local de abortos. El doctor pensó que me iría mejor en un hospital donde pudiera ser completamente drogada hasta quedar inconsciente. Incluso me cambiaron el nombre para que no quedara registro de que tuve un aborto… tenía una familia bastante prominente. Esa tarde yo no tuve un aborto, Sandy Charles lo tuvo. Sandy Charles rindió su esperanza ese día… Sandy Charles dejo que le pusieran una aguja en su brazo, drogas en sus venas, y un asesino en su dominio privado. Sandy Charles ofreció su bebe a una masacre.

Dormí por dos días. Cuando desperté estaba en casa de mi abuela, la que no me dirigía la palabra antes, pero ahora me estaba sirviendo tostadas con una sonrisa. Me había mudado con ella…era mejor de esa manera. Me comí las tostadas. Nunca se habló nada acerca de mi aborto. Era un nuevo día. Era como si nunca hubiera sucedido.

*********

Era mi último año de universidad. Lagrimas rodaban por mis mejillas mientras caí de rodillas llorando, clamándole al Señor, “¡¿Qué me pasa?! Estoy en el fondo y ya no puedo ir más abajo. Por favor ayúdame.” La oscuridad se deslizó sobre mi espíritu y me dejó agotada. Mis ojos se iban apagando y mis huesos escasamente sostenían mi carne. Me encontraba en el hoyo de la desesperación.

Yo puse mi esperanza en el Señor,
y él inclinó su oído y escuchó mi clamor;”

*********

Yo quería ser consejera y necesitaba un poco de experiencia para mi hoja de vida. Sabia de un pequeño lugar como a dos bloques  de mi apartamento donde me podrían dar una pasantía. Mientras leía la solicitud, una de las preguntas me impacto, “¿Qué sabe acerca del aborto?” Pensé para mí misma, “nada… eeee… mejor me consigo un libro al respecto.” Si, así era mi desapego. Encontré un libro llamado Duelo Prohibido: El dolor no expresado del aborto (Forbidden Grief, The Unspoken Pain of Abortion) y me dirigí a leerlo para poder contestar la pregunta de la solicitud. Me fui a una pequeña cafetería, me senté en una silla bien cómoda con mi cuaderno y bolígrafo en mano lista para tomar notas. Sin embargo, ese día la tinta no lleno el papel, mis lágrimas lo hicieron. Me vine a enfrentar cara a cara con mi dolor oculto.

”Me sacó del hoyo de la desesperación,
me rescató del cieno pantanoso”

Regrese al pequeño lugar a dos bloques de mi apartamento. Era justamente una clínica de crisis de embarazo. También era justamente un lugar donde había una mujer maravillosa, amable, dulce y amorosa quien daba consejería post-aborto. Le dije, “Creo que el Señor quiere que trate con mi aborto.” Ella me tomo bajo sus alas mientras hicimos el estudio bíblico Perdonada y Liberada (Forgiven and Set Free). Ella me ofreció un lugar seguro para expresar todas mis emociones sin vergüenza – negación, ira, depresión… (Sí, yo era un ejemplo perfecto de las etapas de duelo). Fui capaz de admitir mi pecado, llorar mi perdida, y aceptar perdón y gracia. Finalmente, sentí que mis pies estaban plantándose en algo… alguien real.

“y plantó mis pies sobre una roca;
¡me hizo caminar con paso firme!”

Ya puedo abrazar mujeres. ¡Ja! Sé que suena gracioso, pero esa fue una de las formas en que fui sanada. Parte de mi dolor incluía desconfianza hacia las mujeres y si alguna trataba de abrazarme, incluso alguna amiga, yo me ponía rígida. Yo había levantado muchas paredes. Ahora, si alguna vez nos encontramos por favor dame un abrazo bien fuerte y veras como me derrito. Ahora también soy capaz de ver comerciales pro-vida sin tener que salir de la habitación. Puedo sonreír cuando veo niños pequeños en lugar de quebrantarme. Puedo dedicarme de lleno a mis propios hijos sabiendo que está bien disfrutarlos y que Dios no me va a castigar por mí pecado del aborto – Jesucristo ya tomó ese castigo por mí en la cruz.  Soy libre. Y ¿sabes que más? Puedo contar mi historia. Estoy cubierta de gracia y protección… Soy amada y perdonada. La vergüenza que una vez cargué se encuentra al pie de la cruz; Satanás no tiene poder sobre mí. Dios es el único que tiene la autoridad para decirme quien soy… y yo soy suya.

“Puso en mis labios un nuevo canto,
un canto de alabanza a nuestro Dios.
Muchos vieron esto y temieron,
y pusieron su esperanza en el Señor.”

Salmos 40: 1-3

Como algún tipo de añadidura, quisiera compartirte una cosa hermosa y profunda que Dios hizo por mí. Una de las cosas que realmente quería saber era el sexo de mi bebe para poder darle un nombre. El Señor me dio un sueño. En mi sueño, un niño de cabellos rubios y ojos azules, de aproximadamente siete u ocho años de edad estaba abrazándome y me decía que todo estaba bien. Yo continuaba diciéndole que lo sentía, pero el solamente seguía diciendo que estaba bien y que él me vería de nuevo algún día. Su nombre era David.

“El sana a los quebrantados de corazón,
Y venda sus heridas.”
Salmos 147:3

SaraMaeSarah Mae escribe en su blog para alentar a las mujeres que se sigan la carrera de la vida y que tengan nuevos comienzos. Sarah es autora de los libros (en inglés) Desperate: Hope for the Mom Who Needs to Breathe, Longing for Paris: One Women’s Search for Joy, Beauty, and Adventure – Right Where She Is y Having a Martha Home the Mary Way.

Sara vive son su esposo y tres hijos en Tennessee. Ella ama a Dios y lo sirve a través de sus escritos y conferencias que imparte.

La Historia de tu Vida

Incómoda por mi apariencia física

mayo 11, 2016
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JoyH1

Yo conocí a Joy y su familia cuando ella tenía apenas 3 años de edad. Mi familia tuvo el honor de hospedarse con su familia en su casa en el estado de Maryland por unos meses mientras nuestros padres trabajaban juntos.

A través de los años y gracias a la tecnología, nos hemos vuelto a conectar. Ella recientemente compartió en Facebook una fotografía y un relato que me tocó mucho el corazón. Le pedí permiso para compartirlo aquí, sabiendo que habemos muchas madres que podemos tomar nota del impacto que una conversación puede tener en la vida de un hijo. También sé que muchas mujeres sufrimos por no lucir como deseamos. Espero este breve relato te sea de ayuda y ánimo. ~Karisa

JoyH

Muchas personas a mi alrededor no lo saben, pero no soy una persona “naturalmente” delgada. Sí, esa chica en el centro de la foto soy yo. De hecho, pasé muchos de mis años de escuela, en la universidad y después de la universidad muy incómoda en mi propia piel por el peso extra que llevaba.

Yo era una persona infeliz en el interior y se notaba en el exterior también.

Mi maravilloso papá tuvo una conversación conmigo que generó un gran cambio en mi vida. El me dijo dos cosas que tuvieron un fuerte impacto en mí:

1. yo debía ser una persona agradecida y

2. me ayudó a pedirle a Dios que me diera verdadero gozo
(el significado de mi nombre).

Esto dio inicio a un cambio en mí que con el tiempo cobró más intensidad, el cual me llevó a otras personas que me enseñaron sobre la comida y la alimentación limpia y lo vital de hacer ejercicios.

Empecé con el cambio en el interior, pero el exterior siguió rápidamente.

Todavía estoy muy agradecida con mi papá por tomarse el tiempo de hablar conmigo sobre algo que abrumaba mi vida.  Y estoy increíblemente agradecida con Dios por su fidelidad en causar un cambio en mi corazón.

Amiga, ¿Qué grandes cambios has experimentado que las personas pueden no saber de ti? O ¿qué cambios estás deseando en tu vida, pero no saben cómo empezar ?

JoyH2Joy vive con su esposo y dos hijos en Colorado. Ella es una coach de Beach Body y escribe en su blog JoyHarrington. Si sabes inglés y quisieras dialogar con Joy sobre salud, te puedes conectar con ella en su página de facebook.

¡Un poco de todo!

Mi amigo, Alcohol

mayo 9, 2016
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“Los justos gimen, y el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias. Cercano está el Señor para salvar a los que tienen roto el corazón y el espíritu”. Salmos 34-17-18 (1)

Por mucho tiempo pensé que tenía mas que la vida perfecta. No porque no me pasaban “cosas malas,” sino porque no eran “tan malas” en comparación a otros. Crecí con mis 2 padres, nunca me faltó techo, ni comida y siempre tuve ropa que ponerme. Para mi, esas eran cosas importante.

A medida que el tiempo pasaba, descubrí que siempre había tenido un vacío en mi corazón que no lo podía llenar con nada. Por mucho que tratara, ni las cosas, ni el trabajo, ni las relaciones me completaban.

A los 18 años me fui a estudiar a otra ciudad, fuera de mi hogar. Por 4 años viví sola, trabajando y estudiando. Al graduarme  de la universidad y no poder encontrar trabajo donde vivía, decidí mudarme de nuevo a casa de mis padres. Pero las cosas habían cambiado. Ya no eran los mismos; siempre discutían. Y me dolió tanto darme cuenta que siempre había sido así. Siempre habían discutido pero como yo no conocía ningún otro ambiente, para mi este era normal. Pero después de vivir sola y “pacíficamente”, mi regreso a casa fue un caos total para mis emociones.

Estos malos momentos me llevaban a pensar que para despejar mi mente, era mejor salir con mis amigas a bailar. Para mi, las fiestas comenzaban el viernes y seguían hasta el domingo, luego los jueves, y aveces hasta los miércoles.

Durante este tiempo conocí a un buen amigo llamado Alcohol. Por mucho tiempo tomé hasta perder el conocimiento. Muchas veces no recordaba ni como había llegado a casa. Sucedía casi todas las semanas. Pero un día me llevé el susto de mi vida. Una noche de “mucha diversión” desperté en un cuarto con un hombre que nunca había conocido. El miedo de lo que había sucedido y de las posibles consecuencias de esa noche me llevó a clamar a Dios. Le pedí que si de verdad existía, que  me lo demostrara.

“Los justos gimen, y el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias. Cercano está el Señor para salvar a los que tienen roto el corazón y el espíritu.”
Salmos 34:17-18

Mi corazón estaba roto y mi espíritu destrozado.

Lo que nunca imaginé fue que una semana mas tarde, en un evento de trabajo, iba a conocer del amor de Dios.

La persona impartiendo el entrenamiento dijo, “Las circunstancias en las que hoy estás, si no son lo que esperas, entonces están ahí  porque Dios te está hacienda un llamado. Te está preparando para algo grande por venir. Pero primero tienes que dejar que Él entre en tu vida.”

“De tal manera amó Dios al mundo- que dio a su hijo unigénito, para que todo aquel que en Él crea, no se pierda, mas tenga vida eternal.”
Juan 3:16

Ese día entendí que Jesucristo era el único camino para llegar a Dios. Decidí entregar mi vida a Él, me arrepentí de todos mis pecados y acepté a Jesucristo como mi Salvador.

“El Señor va delante de tí. Él estará contigo, y no te dejará ni te desamparará.
No temas ni te intimides.”

Deuteronomio 31:8

En ese momento pude entender que Dios nos llama. Pero aveces no sabemos como salir de una situación por no saber a donde mirar y por no darnos cuenta que tenemos la Palabra, la Biblia, delante de nosotros que nos puede salvar de hundirnos.

Empecé a mirar mejor la vida. Ya no me molestaban tanto las discusiones de mis padres, aunque comencé a anhelar un hogar propio con mas paz. Ya no sentía la necesidad de salir durante la semana. Y Dios es tan grande y bueno que los examines médicos de aquella noche que transformaron mi vida, ¡salieron negativos!


Es increíble lo que Dios puede hacer con nuestras vidas. Hoy te quiero a invitar a una cita muy importante. Una cita con Dios. Si hay algo a lo cual Dios te ha estado llamando por algún tiempo, te invito a que le abras la puerta. Dios es un caballero, Él nos toca la puerta, pero Él no va a entrar si no lo invitamos. Te animo a que lo invites. ACÉPTALO, responde a ese llamado que te ha estado haciendo. Obedece su mandato, eso puede ser exactamente lo que esta bloqueando la lluvia de bendiciones que Dios te quiere enviar.

AimeHAimé Hernandez está felizmente casada y con su esposo, residen en Miami, FL. Ella se dedica a ayudarle a familias a solucionar sus problemas financieros y encaminarlos hacia una vida de victoria financiera.