Apr 28

Requiere de arduo trabajo criar hijos según el plan de Dios. Pero es mucho más duro, en todo sentido, no hacerlo.

“En toda labor hay fruto…” Proverbios 14:23

“…Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te ponder…” Mateo 25:23

“Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se apresure tu alma para destruirlo.” Proverbios 19:18

“Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y dará alegría a tu alma.” Proverbios 29:17

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” Efesios 6:4

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” Gálatas 6:7

Todos estos pasajes nos llevan a una simple pero gran conclusión: Los padres que tenemos hijos pequeños, tenemos mucho poder sobre el futuro de nuestros hijos.

Nunca he visto a un padre tener el deseo genuino y la humildad necesaria para obedecer los principios bíblicos y que sus hijos no crezcan a ser verdaderos discípulos de Jesus. Por favor, no asumamos que un día nuestros hijos se van a perder al mundo. Luchemos con todo lo que tenemos, especialmente a su temprana edad, para hacer de ellos todo lo que Dios quiere de ellos. No nos olvidemos que estamos en una lucha: los principios bíblicos vs. el enemigo y la carne. No desistamos. En una pelea, alguien tiene que ganar. Aseguremos que el plan de Dios sea el que triunfe. Según los versos anteriores, está a nuestra disposición.

Mas rápido de lo que nos imaginamos, vamos a cosechar buen fruto si somos fieles en seguir la guía de Dios. Una de las recompensas más grandes de un padre es ver a sus hijos seguir a Cristo con todo corazón. Esto sucede pocas veces por pura ‘casualidad.’ Sucede, sin falta, de acuerdo a la dedicación, compromiso y trabajo de los padres.

La madre que se esfuerza en dotar a sus hijos con buenos hábitos
asegura por sí misma días de felicidad y tranquilidad. – Charlotte Mason

 ¿Tienes hijos mayores y no has hecho un buen trabajo?

 ¡HOY es el día de empezar hacer las cosas bien!

Reconoce tu falta. Ante Dios, primero. Descárgale tu corazón a Él, y ruégale que te de la sabiduría, la fuerza y la paciencia para hacer los cambios necesarios.

Háblalo con tus hijos. Pídeles perdón. Esta no tiene que ser una sesión triste y mucho menos trágica. De lo contrario, que ellos miren tu entusiasmo de querer hacer las cosas bien, para honrar a Dios y para darles un futuro feliz a ellos.

Da el primer paso, bien firme. Al enemigo no le va a gustar que ahora vayas a estar en su contra. El te va a querer desanimar y confundir. Llénate de las promesas de Dios. No mires atrás.

Ten fresca la visión de una familia que vive en harmonía, que trabaja duro y que ama y sirve a Dios de todo corazón. Si algo que dices o haces no va de acuerdo a esta visión, ¡haz un cambio inmediato!

Recuerda, nunca es tarde para comenzar hacer las cosas bien. Las recompensas son más de lo que podemos pedir o imaginar.

Fotos por sean dreilinger y [ ben ]
Apr 14

 “Quiero algo diferente.”

“Quiero algo nuevo.”

“Esta rutina ya está aburrida.”

Y la frase que yo usé por un tiempo, “¿Esto es todo? ¿No se debía de poner la cosa más interesante?”

¿Te encuentras haciendo preguntas similares?

¿Te encuentras ahí? Es una fase de la vida que se asemeja a un callejón sin salida. No necesariamente significa que estas llena de problemas, pero falta algo diferente. Entusiasmo, emoción, adrenalina. Lo ves en la vida de otros. Te preguntas por qué esas cosas no te suceden a ti. Cuestionas si algún día las cosas a tu alrededor cambiarán para mejor.  

La franca y triste realidad es que estos pensamientos provienen de una mentalidad egocéntrica. El momento en que nos enredamos en esta vida para estudiar o trabajar para salir adelante, dejando la prioridad de nuestro Primer Amor a un lado, hacemos el compromiso, muchas veces inconscientemente, de vivir para nosotras mismas. Una cosa lleva a la otra. Nos ocupamos. Trabajamos duro. Nos hemos puesto metas que nos presionan a salir adelante, etc. He conocido muchas mujeres que hasta alcanzan grandes logros para solo decirse a sí mismas, “Quiero algo diferente.”

No importa la edad que tengas, o en que época de la vida estés. Quiero invitarte a ver la vida de una perspectiva ligeramente diferente a la que el mundo ofrece. Tal vez no hayas crecido con estas creencias o convicciones, y hasta le parezcan extrañas a tus familiares y amigos. Aun puede ser que ya sepas esto, un día lo viviste, pero las distracciones de la vida te han hecho olvidar de lo grandioso que es vivir así

Lo primero que tienes que hacer es cambiar la mentalidad de “quiero algo diferente” a “Dios, te quiero obedecer.” Lo más probable es que tu vida está atrapada en una rutina poco interesante por falta de OBEDIENCIA ABSOLUTA a Dios. ¿Vas a la iglesia todas las semanas? Bien. ¿Lees la Biblia casi todos los días? Bien. ¿Asistes a un grupo de crecimiento? ¡Qué bueno por ti! Pero no estoy hablando de nada de esto. Me refiero a que el propósito de tu diario vivir no sea cumplir metas personales, seguir creciendo en el Señor o tratar de vivir una vida lejos de problemas. La meta de nuestras vidas debe ser obediencia total a Dios. Todos los días. En todo. En lo pequeño. En lo grande. En lo importante. En lo insignificante. Es más, NADA de lo que hacemos para Dios es insignificante. 

En el momento en que cambies tu mentalidad a una de obediencia a Dios, te vas a sentir forzada a empezar hacer cambios en tu vida. Estos cambios pueden ser pequeños, pero si eres persistente y radical en tus decisiones, veras que estos pequeños pasos van a traer gran cambio en tu vida. Vas a disfrutar, poco a poco, usar todo lo que te caracteriza para la gloria de Dios. Vas a sentir gran satisfacción sabiendo que has hecho algo para agradar al Padre. Te vas a dar cuenta, por experiencia propia, que la vida es mucho más interesante cuando vives para otros. Dios te dará la sabiduría para entender que Dios usa grandemente la fe, la disponibilidad y la humildad, muy diferente a lo que usualmente nos acapara la mente – gloria propia, orgullo y preocupación por nuestras propias ideas y proyectos

Como resultado de vivir en obediencia a Dios, te vas a encontrar siendo parte algo bien grande, interesante y emocionante: los proyectos de Dios. 

“Pero yo creo que soy, por lo general, obediente a Dios.” Evalúate otra vez. Cuando has tomado decisiones en el pasado, ¿lo haces porque es obvio que hay que hacerlo, o porque sabes que Dios quiere que lo hagas? Ejemplos: relaciones, carrera, trabajo, estudios, servicio en la iglesia, etc. Cuando te has dado cuanta que has fallado, ¿lo tratas de arreglar de la forma más sencilla posible, o estas dispuesta a pagar un precio alto por tu ofensa? ¿Te causan molestia las instrucciones que Dios da en la Biblia? ¿Te molesta la dirección y guía de tus lideres en tu iglesia? Se honesta. Pídele a Dios que te ayude a darte un corazón obediente a Él. 

Al final, te darás cuenta que lo pequeño, y aun lo grande que Dios te pide que hagas, es todo para Él, no para nosotras. Nunca mas te diras, “Quiero algo diferente”!

Foto por 阿乃

Apr 9

El buen entrenamiento en casa debería de eliminar casi toda necesidad de disciplina en público. Es mas, yo nunca ando la ‘varita’ conmigo. Las varas que yo uso pertenecen en mi hogar. Creo que tengo un par en la casa de mis padres. Y si la ocasión lo amerita, en la casa de amigos de la familia, pido prestado una cuchara de madera de la cocina y con mucha prudencia busco un baño para poder corregir en privado.

El buen entrenamiento en el hogar produce niños alegres y obedientes. En público, ellos solo reflejan lo que son en casa. Si tu hijo constantemente se porta mal en público, algo no estás haciendo bien en la casa.

Yo espero absoluta obediencia de mis hijos cuando salimos. ¿Por qué? Porque le he dedicado mucho tiempo a un buen entrenamiento en casa. ¡Y resulta! Tanto ellos están felices y contentos de agradarnos con su obediencia y buena actitud, como nosotros lo estamos por su buen comprotamiento. 

Un eficiente entrenamiento en casa te ayuda a ver cuáles son las áreas específicas donde hay que trabajar en la vida de ellos. Por ejemplo, mi hija de 4 años es alegre, obediente y bien portada. Pero por alguna razón, ella usualmente rehúsa saludar a la gente. Entonces, en vez de regañarla, castigarla, o disciplinarla en público, tomo nota de la mala conducta. Cuando llego a casa me aparto con ella y le digo lo que ella hizo mal. Le explico la importancia de buenos modales que incluye saludar a las personas. Practicamos saludar. La hago repetir mi instrucción. Luego, antes de salir le recuerdo de lo que hablamos. Practicamos saludar una vez más y espero lo mejor de ella. Ha sido bonito ver como ella ha progresado en esta área. De hecho, hace poco viajamos a otro país para asistir a una conferencia. Desde muy antes le explique que íbamos a ver muchas personas y ella los iba a tener que saludar a todos. Todos los días, como por una semana, le estuve recordando de lo que iba a suceder. Aun durante la conferencia le estuve recordando de mi instrucción y de que esperábamos completa obediencia. Tuvimos éxito en un 80%. Estoy muy contenta de esto. Y me anima saber que puedo seguir trabajando en el restante 20% hasta ver completa victoria en su vida.

En las veces que falló, solo le recordé, con voz suave, que me estaba desobedeciendo y que esperaba obediencia. Nunca me avergoncé de ella ni la humillé. Creo que ese es el peor error que un padre puede hacer con sus hijos, los daña bastante. Si un niño se porta mal y resiste obedecer al padre, el único que debe tener vergüenza es el padre, pero no por el niño, sino por el evidente pobre entrenamiento que ha ocurrido en casa.

No importa cuántos hijos tengas, o las edades que tengan. Puedes lograr tener hijos sumisos, alegres y obedientes. Todos los días. Estés donde estés. Requiere de tu compromiso, una actitud de aprendizaje, paciencia, GOZO y consistencia. Todo padre ha sido dado el mejor manual para la correcta y edificante crianza de sus hijos: la Biblia.

Si crees que tienes mucho trabajo, te recomiendo que te tomes TODO EL TIEMPO NECESARIO para darle un buen entrenamiento a tu hijo en casa. Si tienes que dejar de salir para lograr esto, hazlo. ¡Vale la pena!  No solo vas a honrar a Dios con la buena crianza de tus hijos, sino también te traerá mucha paz a tu corazón, por el resto de tus días.

 Foto por Matthew Medlen

Apr 4

La mujer segura no es la bonita.
La mujer segura no es la que tiene mucho dinero.
La mujer segura no es la que tiene un carácter fuerte.
La mujer segura es la que CREE TODO lo que Dios dice.

En su inseguridad, una mujer puede perder su marido a otra. Por su inseguridad, una madre puede hacerle mucho daño a sus hijos. La inseguridad esclaviza a toda mujer una vida de llena de temores. La inseguridad, usualmente, detiene muchas cosas maravillosas que Dios pudiera hacer en la vida de una mujer.

Pero hoy puedes comenzar tu camino hacia la mujer segura que Dios quiere que seas.

  1. Reconoce y confiesa tu pecado. Dile a Dios que no le has estado creyendo a Él. Pídele que te de gracia para cambiarte.
  2.  Haz el compromiso de leer la Biblia todos los días. Cree todo lo que leas en las Sagradas Escrituras.
  3. Por el tiempo que sea necesario, elimina cualquier distracción que traiga confusión (en cuanto a las verdades de Dios). Las noticias. Música que no hablan de los principios bíblicos. Conversaciones que no promueven, o te hacen dudan de las verdades de Dios.
  4. Cree todo lo que Dios dice. Sobre la vida. Sobre la muerte. Sobre la mujer. Sobre el matrimonio. Sobre la crianza de hijos. Sobre el pecado. Sobre el perdón. Sobre el amor. Sobre la gracia. Sobre el futuro. Sobre el enemigo. Sobre la seguridad que tenemos en Él.

Cuando emprendas este camino, no voltees atrás. Nunca. Hay una paz inexplicable y un gozo continuo que llenará tu vida. Dios tiene mucho para tí.  No te lo pierdas por estar atrapada en una de las trampas más comunes del enemigo: la inseguridad.

Foto por Road Fun

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