Organizada y Radiante

Cómo comenzar a organizar

marzo 14, 2016
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Para organizar cualquier otra área de tu vida, primero debes comenzar a ordenar y organizar tu espacio. Tu espacio es cualquier lugar en donde vives y donde pasas la mayor parte del tiempo, donde te desempeñas.

Tu espacio está integrado de todas las cosas materiales que posees. Pueden ser cosas que has comprado, que has heredado o te las han regalado. Cuando pones tus ‘cosas’ en orden, inmediatamente cobras un sentido de organización y te impulsa a ordenar otras áreas de tu vida también.

Para organizar tus ‘cosas’, debes tomar la firme decisión de no poseer nada que no te sea de utilidad o que no te traiga belleza a tu vida. El resto, lo debes botar o pasar a otra persona que esté en necesidad de ello. Resiste la grave tentación de atenerte a posiciones por nostalgia o ‘por si acaso.’ Créeme, la vida vale muchísimo más que pequeños y grandes objetos innecesarios. Recuerda, cuando te despojas de estas pertenencias, le abres puerta a otras oportunidades. Ten fe. No tengas temor.

Este es el orden en el cual he estado organizado mi espacio por los últimos 2 años y realmente me ha funcionado. Este método es conocido como KonMari, elaborado por la coach de organización japonesa, Marie Kondo.

1. Ropa. Ve a cada rincón de tu hogar y saca toda la ropa que no te queda, que no te gusta, o que no has usado en los últimos 6 meses. Radicalmente (<— ¡clave!), deshecha toda esta ropa. No importa que tanto pagaste por ese vestido o si es una blusa que tu hermana te regaló. Estás ocupando precioso y limitado espacio en tu closet y en tu mente. ¡No más! Si la prenda está en buenas condiciones, por favor dónala o regálesela a alguien que le traiga felicidad.

2. Libros. Haz un recorrido por la biblioteca que tienes esparcida por toda tu casa o lugar de trabajo. Saca cualquier libro que sabes que no vas a volver a leer y todo libro que aún no has leído pero lo tienes ahí por ya mucho tiempo. Sin miedo, regálalos o véndelos y dales así buen uso. Si en un caso esporádico te encuentras en necesidad de leer un libro que ya te deshiciste de él, no temas. Lo peor que sucederá es que lo vas a pedir prestado o  lo vas a comprar. No es el fin del mundo. Pero esto es mejor a ocupar preciado espacio con cosas que no utilizas.

3. Papeles. Confieso, este ha sido un monstruo en mi vida. Pero al enfrentarlo, me he dado cuanta que no es peligroso; no muerde, ¡jaja! Hay una infinita cantidad de categorías que le podríamos dar a los papeles. Pero para dominar a este monstruo una vez por todas, califiquemos todos los papeles como valioso o temporal. Los papeles valiosos los debemos de archivar, guardar y proteger. Los temporales (ejemplo: invitaciones a fiestas, recetas médicas, etc) les debemos de dar un lugar seguro, pero mantener la idea que algún día pronto cumplirán su función y los podremos desechar. El resto de los papeles, ¡bótalos a la basura! Esto da miedo, lo se, pero contrario a nuestra vívida imaginación, no existe ninguna patrulla policial de papales que tocará mi puerta si me deshago de algún papel ‘importante’. De nuevo, ¿qué es lo  peor que puede suceder? ¿Que llame a una empresa a pedirles copia de algún formulario? Casi todo está en internet hoy en día. Yo dejé de guardar recetas en papel, ¡todo está en línea!

4. Objetos misceláneos. Esto incluye tu gaveta con accesorios, todos los botes que tienes en tu baño, regalos que nunca has usado, muestras de cremas o maquillaje, objetos sueltos en la cocina, en tu escritorio, objetos electrónicos,  etc. La regla es la misma: desaste de todo lo que no has usado en los últimos 6 meses. No lo usarás, te lo aseguro.

5. Objetos sentimentales. Esta si es difícil y por eso lo debes dejar para el final de tu ataque organizacional. Fotos, cartas, recuerditos. Todo esto nos mantiene atadas al pasado, y podemos pensar que estamos causado un daño si lo eliminamos de nuestra vida. Aquí lo único que puedo sugerir es que seas sabía, ora antes de botar algo. Dale gracias a Dios por los buenos recuerdos, las buenas amistades, la buenas relaciones que te permitió tener en otro tiempo. Y si crees que algún objeto ya no tiene su función, con gratitud en tu corazón, deséchalo. Con las fotos, elimina copias de escenas similares, mantén la que simbolice mejor ese momento. Nada malo pasará, y lo bueno que sucederá es que despejarás tu espacio, tu mente y tus emociones. Esto es saludable.

Recuerda el orden: ropa, libros, papeles objetos misceláneos, objetos sentimentales. Respeta este orden y verás como avanzas.

Amiga, ¡manos a la obra! No te desanimes si crees que no tendrás tiempo para hacer toda esta depuración. Cobra ánimo, si avanzas un poco cada semana, pronto disfrutarás de un espacio despejado y lleno de solo objetos que te traen gozo y belleza a tu vida.

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