Carácter, Mujer Virtuosa

Cuando comparamos…

enero 10, 2014
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El otro día leía un libro sobre como ser una mejor madre. La autora, queriendo recalcar un punto importante sobre la vida familiar, comenzó a describir a su magnifico esposo. Enumeró una gran lista de cualidades extraordinarias de este hombre. Mientras leía, mi mente rápido comenzó a hacer una comparación con el mío. Al final, muy contenta, me dije a mi misma, “¡Ja! Menos mal el mío es muy similar al de ella. Nada que envidiar.” 

Inmediatamente MI criterio de autora entró en plena marcha: “ello no debió de haber publicado esta lista de cualidades de su esposo. Por muy ciertas que sean y por muy orgullosa que ella esté de él – y me alegra por ellos – no le ayudará en nada a todas aquellas esposas que tienen a un esposo no tan así calificado. De lo contrario, provocará sentimientos de disgusto y resentimiento en contra de sus propios esposos, por tan solo ser diferentes, no llegando a la medida de otros.”

Gracias a Dios he aprendido unas cuantas cosas después de unos cuantos años de publicar aquí en Mujer Radiante. El autor tiene que tener mucho cuidado del lector. Es cierto, es imposible complacer a cada persona y sus puntos de vista, pero es prudente no publicar cosas que puedan causar más daño que ayuda. Y en este caso, provocar a tantas mujeres a realizar comparación de esposos no es una muy buena idea.

¿Por qué mi eminente preocupación? Porque las mujeres padecemos de un gran mal: nos comparamos mucho a otros. Y tristemente, usualmente en las comparaciones salimos del lado perdedor. Comparamos estilos de vida, cuerpos, belleza, habilidades, esposos, hijos, personalidades, moda, casas, carros, carreras, etc.

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En lo personal, me ha ayudado mucho buscar a las expertas en alguna área y aprender de ellas, ya sean en el área de cocina, de belleza, de salud, matrimonio, crianza, etc. Ahora bien, como yo misma comparto sobre variados temas públicamente, yo estoy perfectamente consciente que estas otras “expertas” también son humanas igual a mi, fallan y tiene sus luchas que yo desconozco. Entonces, solo porque alguien comparte buenas cosas públicamente no quiere decir que su vida es ideal o ‘perfecta’. ¡No existe tal cosa! Bien es cierto, hay unas cuantas personas que tratan de impresionar a otros exagerando y hasta engañando con una imagen falsa que tratan de comunicar. Pero ya no se ve mucho de esto gracias a que nadie se escapa de la verdad en estos días de tanta tecnología.

¿Cómo combatir el maligno de la comparación en tu vida?

  1. Agradece a Dios por todo lo que eres, lo que tienes y lo que te ha sucedido. Reconocer que Él está en en control y nada de lo que te ha pasado es para desperdiciar.
  2. Identifica las áreas en donde debes crecer. ¿Tienes problemas con tu esposo? Busca aprender a ser una esposa sabia y virtuosa. ¿Tienes problemas de dinero? Pídele a Dios que te muestre la raíz de tu problema y haz algo al respecto.
  3. Aprende de las expertas. No menosprecies a personas que van un poco adelante de ti en el camino de la vida. Aprende de ellas. Aun que algunas sean más jóvenes que tu en edad, ellas ya pagaron el precio de sobresalir en alguna área.
  4. Sea real. No trates de impresionar a nadie. Si tienes luchas, se prudente, no es necesario publicarlas. De hecho, usualmente es imprudente hacerlo. Se humilde en tu aprendizaje.
  5. ¡Ayúdale a otros! Si haz superado áreas, extiende tu mano a aquellas que están aún en la lucha. Recuerda que tu siempre tendrás personas atrás de ti en este camino de la vida anteriormente mencionado.
  6. ¿Qué otras ideas puedes compartir con las lectoras?

fotografías por  Ashley Coombs,  @Doug88888

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