Carácter, Mujer Virtuosa

Cuando unos te inspiran y otros te desaniman

julio 30, 2012
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Cuando tomamos la decisión firme de seguir a Cristo, vivir para El y obedecerle radicalmente, una serie de dinámicas comienzan a tomar lugar en nuestras vidas. Por un lado, empezamos a ver cambios positivos en nuestras vidas. Empezamos a llevar fruto. Cuando el cambio es genuino, las personas a nuestro alrededor comienzan a ver la diferencia. Esto puede animar y alegrar a las personas que te aman. También puede alarmar a otros, especialmente a aquellos quienes no entienden lo que Dios está haciendo en nuestras vidas. Pueden cuestionar tus motivos, tus decisiones y tus acciones.

Por otro lado, cuando nuestra vida está siendo moldeada por Dios, nos enfrentamos con situaciones difíciles donde tenemos que escoger lo bueno sobre lo malo, habiendo un precio que pagar. La gente no siempre comprenderá por qué hacemos lo que hacemos. Y entre todas las cosas positivas que Dios ha permitido que sucedan en nuestras vidas nos vamos a encontrar con dos grupos de personas que fuertemente van a influir nuestras vidas:

Los que nos animan y los que desaniman.

Cualquier Cristiano seriamente comprometido con cumplir la gran comisión de hacer discípulos, se regocijará al ver lo que Dios hace en tu vida. Personas maduras y sabias te darán palabras de ánimo y exhortación. Te estimularán. Te inspirarán a ser más como Jesus.

Por otro lado, habrá un grupo de personas, Cristianos, que en vez de alegrarse o por lo menos apreciar lo que Dios está haciendo en tu vida, se van a incomodar o aun disgustar. Esto los llevará a no solo a tener reacciones antipáticas, sino a tomar acciones que pueden causar dolor y desánimo. A través de la historia hemos visto por qué sucede esto con frecuencia. En las mismas Escrituras vemos que sucedía, aun entre personas supuestamente maduras espiritualmente. Pienso en los discípulos de Juan el Bautista, Judas el traidor, en Pedro cuando rehusó verse comiendo con gentiles, y otros.

¿Qué hacer?

Primero, es importante decidir de antemano como vamos a reaccionar ante el segundo grupo. ¿Vamos a dejar que sus inmaduras reacciones nos influyan? ¿Vamos a responder de una forma inmadura y no sabia?

Segundo, este es una momento crucial para examinarnos nosotros mismos. ¿Cómo estamos tratando a otras personas quienes Dios esta transformando? ¿Hemos tenido alguna reacción inapropiada? ¿Hemos hecho o dicho algo que le haya causado desánimo a otro compañero de milicia?

Tercero, usa esta situación para fortalecer tus creencias. El enemigo anda como león rugiente, y lo que más odia son personas seriamente comprometidas con Dios. Es él quien está detrás de las malas reacciones de otros. Es él quien anda buscando como hacerte tropezar, y lamentablemente una de sus herramientas preferidas es usar a otros Cristianos. Conozcamos las reglas del juego, reconozcamos a nuestro verdadero enemigo y enfoquemos con vigor nuestra mirada en Cristo.

Finalmente, busquemos animar a aquellas personas que Dios esta utilizando para su honra y gloria. Y no te desanimes, aunque nos influye bastante lo que otros piensan o dicen de nosotros, lo que realmente nos debe importar es lo que Dios piensa y dice de nosotros.

 foto por  Carlos Smith

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