¡Un poco de todo!

Dos Lecciones Importantes del 2014

enero 8, 2015
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Después de experimentar una gran lección, lo mejor que se puede hacer es recordarla constantemente para no perder de vista su provecho.

Para mi, este año pasado estuvo muy lleno de cosas favorables. Lo más especial fue recibir a nuestro 5to hijo y ajustarnos a vivir como una familia de 7. Así que alrededor de esto, muchas otras cosas buenas sucedieron. Entre ellas, dos lecciones que me han marcado en gran manera.

1. Aumentar mi capacidad.

Dios me ha dado un gran regalo llamado CAPACIDAD. Tengo la capacidad de amar, honrar y servir a mi esposo, la capacidad de amar, servir y corregir a mis hijos, la capacidad de mostrarle el amor de Dios a otros, etc. Pero esta capacidad es limitada. Es mi responsabilidad dejar que Dios trabaje en mí para que esta capacidad pueda crecer. Yo estoy convencida que no es la voluntad de Dios que me capacidad se quede limitada. Tiene que aumentar a medida que el tiempo pasa con todo y sus retos y obligaciones.

De hecho, cada problema, cada dilema me da la oportunidad de hacerme fuerte, de crecer, de aprender. A medida que doy pasos de fe y obediencia, experimento crecimiento. Aumento mi capacidad.

Mientras Dios gradualmente me da mayor o diferentes responsabilidades, veo como mi capacidad ha ido aumentando. Definitivamente no soy la misma madre que era cuando solo tenía una hija. Soy diferente, tengo mayor capacidad ahora con 5 hijos.

Así que he aprendido a llevar este simple concepto y aplicarlo en más áreas de mi vida.  Quiero estar consciente y continuar dejando que cada problema o desafío me transforme en una mejor persona, en una persona más obediente y dependiente de Dios. Quiero ser cuidadosa de ser fiel en lo poco para que se me pueda dar más. Quiero continuar aumentando mi capacidad.

2. Reconocer y disfrutar el proceso.

Otra gran lección fue aceptar que entre un deseo o intención y el cumplimiento de tal, existe tal cosa llamada PROCESO. Un proceso es el conjunto de fases sucesivas cuyo fin es la obtención de algún resultado determinado. En otras palabras, mis brillantes ideas o anhelos no necesariamente los puedo obtener de inmediato. Tengo que ser sometida a un proceso – el proceso de crecimiento y cambio.

Creo que esta lección la vi más evidente en la crianza de mis hijos. Sin lugar a duda quiero hijos obedientes, respetuosos y con bueno modales. Por alguna extraña e inmadura razón, yo esperaba que después de un par de veces de dar la misma instrucción, mis hijos aprenderían permanentemente la lección. ¡Las frustraciones que he vivido! Resulta que no estaba tomando en consideración el desarrollo gradual que sucede en el crecimiento y aprendizaje de mis hijos. En el caso de crianza, ¡algunos procesos pueden tomar años en llevarse acabo!

Tristemente me impacientaba mucho al no ver cambios radicales en ellos. Me desesperaba ver que no aprendían de inmediato. Sin embargo, lo que realmente estaba sucediendo es que ellos si estaban aprendiendo, si estaban mejorando, solo que en fases. ¡Cuantas malas actitudes (mías) me hubiera ahorrado si con más prontitud hubiera aceptado la realidad del proceso!

Bien es cierto que Dios hace milagros y puede causar algún cambio de inmediato. Sin embargo, Su diseño lo podemos ver en las leyes de la agricultura donde nos enseñan que una semilla recién sembrada en en la tierra tiene que pasar por un proceso antes de germinar y dar fruto.

Estoy aprendiendo a no solo reconocer y aceptar los procesos, sino también a disfrutarlos. Al cambiar mi perspectiva, se me hace más fácil ser paciente, tener esperanza y seguir dando lo mejor de mi.

En el caso con mis hijos, ahora no me preocupa cuando no tienen un comportamiento impecable, especialmente frente a otros. Siempre y cuando yo sepa que me estoy esforzando y siendo fiel en instruirlos y corregirlos, ya no me avergüenza cuando no se portan bien en público por que sé que es parte del proceso. Así que con serenidad, trato de controlar la situación sabiendo que algo bueno está sucediendo en las almas delicadas de mis hijos. Y sin lugar a duda, ¡tengo más razón para celebrar cuando el proceso termina sus fases y se experimenta crecimiento y cambio!

Me acordaré de las obras de Jah;
sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas.
Meditaré en todas tus obras
y hablaré de tus hechos. 
Salmos 77:11, 12

 

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