Relación con Dios

La vida y la muerte…

marzo 13, 2014
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10270756034_1b70b24511_zLa semana pasada la salud de mi abuela maternal, la única en vida de todos mis abuelos, decayó rápidamente. Como mi abuela residía en el sur de Texas, mi mamá, junto a muchos tíos y primos, comenzaron a preparase para ir a dar su último adiós a una mujer que había vivido una larga y alegre vida. Mi abuela tuvo 7 hijos, 22 nietos y una gran cantidad de bisnietos. Ella vivió una vida bendecida, pero su tiempo de partida hacia un lugar mejor se estaba acercando, para reunirse con mi abuelo y un hijo (tío mío) quienes habían partido anteriormente.

Mientras muchos familiares se desplazaban hacia una triste pero honrada despedida, recibimos una trágica noticia; trágica para nosotros, pero no para Dios.

El hijo de uno de mis primos, quien vivía en una ciudad vecina a la de mi abuela, murió en un accidente de carro. Él solo tenía 20 años de edad.

El siguiente día, mi abuela partió a la presencia de Dios.

Dos vidas, dos muertes. Una larga, otra corta – corta para nosotros. Pero Dios ya tenía los días de ambos contados. Ambos habían comprendido y aceptado el regalo de la vida eterna en el cielo a través de la muerte en la cruz de Jesús. Ambos dejaron gratas memorias. Ambos fueron muy queridos. Ambos han dejado una huella en la vida de quienes los amamos.

Como dijo el Predicador (Eclesiastés), hay tiempo para vivir y hay tiempo para morir.

Dios nos dice: “Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro.” (Romanos 6:23)

No sabemos si llegaremos a vivir largos años y alcanzaremos a conocer bisnietos. Tampoco sabemos si nuestra vida será brevemente terminada. Lo que si sabemos es que mientras en vida, podemos amar a Dios, servir a Dios, amar a nuestro prójimo y servir a nuestro prójimo. Y si algo contará grandiosamente para la eternidad, es que vivamos compartiendo la Buenas Nuevas de salvación cada vez que tengamos la oportunidad.

Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí tiene vida eterna.” (Juan 6:47)

El enemigo de Dios y los afanes de nuestras vidas muchas veces nos ciegan de la realidad de la vida y la muerte. ¿Qué haría diferente con mi esposo e hijos si yo se que no tengo muchos días en la Tierra? ¿Qué le diría a mis amigos que aún no conocen personalmente a Jesús? ¿Qué dejaría o comenzaría a hacer? ¿Qué cambios haría en mi estilo de vida?

Le pido a Dios que nos de la sabiduría y la fuerza para que nuestros breves días cuenten para la eternidad y para Su gloria.

Dios nos asegura: “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte.” (Efesios 2:8-9)
IMPORTANTE: Si no estás segura qué pasará con tu alma el día que mueras, dile a Dios que deseas ir al cielo y que recibes el regalo de perdón de pecados que Jesús te ofreció al morir en la cruz. La Biblia dice que solo tienes que tener fe. Habla ahora con él, dile algo así:
“Señor Jesus, reconozco que soy pecadora y que mis buenas obras no me pueden salvar. Gracias por morir por mi en la cruz para pagar por mis pecados. Creo que resucitaste de entre los muertos para darme vida eterna y te recibo en mi vida, confiando sólo en Ti como mi Salvador.”

fotografía por  DươngNguyen

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