Para Madres

Para que tus hijos no abandonen tu enseñanza

diciembre 1, 2012
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por Bessy Barahona

Mi madre es una de las mujeres más apacibles y dulces que haya conocido. Cuando yo era niña jugaba conmigo, aunque ella misma no tuvo niñez porque inició a trabajar a temprana edad. Su madre (mi abuela), murió cuando ella era joven; pero eso no le impidió llegar a ser una gran madre.

Mi madre no tuvo estudios universitarios, siempre fue ama de casa, su oficio es costurera y me enseño a costurar, a tejer, a hacer muchas labores; pero sobre todo me enseño a buscar a Dios, a confiar en El en todo momento, a vivir por fe.

Siempre está pendiente de mí en sus oraciones y en lo que puede ayuda en mis necesidades; aún me canta y me habla como niña chiquita, y no me avergüenzo de ello (aunque hoy yo tenga cuarenta años).

Muchas veces como mamás, sucumbimos al cansancio de tener que levantar a los niños llevarlos a la escuela o impartirles la educación en el hogar, prepararles los alimentos, ayudarles con las tareas, lavarles la ropa, atenderlos cuando están enfermos, y tantas cosas más; que nos olvidamos de nuestra labor primordial instruirlos en el temor de Dios.

¿Qué estamos trasmitiendo?

¡Cuán cansadas y ocupadas estamos diariamente! Imagina por un momento que tus hijos están casados, ya fuera del hogar y tú llamarás a alguno de ellos porque deseas pasar tiempo ¿te agradaría que te contestará, “en estos momentos no puedo, estoy muy ocupado”? Que doloroso sería, pero a veces es lo que trasmitimos.

Créeme que en está área estoy creciendo y a veces me cuesta ser divertida con mis hijos, pero no es bueno que sólo reciban de nosotros instrucción tras instrucción, regla sobre regla; los niños son muy buenos observadores y siempre están recordándote las promesas que les hiciste y que no les has cumplido.

El joven Timoteo fue ejemplo de una fe no fingida, la cual habitó primero en su abuela Loida y luego en su madre Eunice (II Timoteo 1:5), ¿qué clase de abuelita te gustaría ser? Lo que enseñes o dejes de enseñar hoy a tus hijos, repercutirá en tus futuros nietos.

Hazte esta pregunta: ¿Tienen mis hijos necesidad de mí? ¿Estoy instruyéndolo para el camino de la vida, o educándolo para que tenga éxito en el mundo?

Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.  Deutoronomio 6:6-7

 

foto por RACINGMIX

Bessy Barahona ha estado casada con Pablo desde hace casi doce años, han procreado tres hermosos hijos; Natalie, Jeremy y Pablito.  Asiste a la Iglesia Gran Comisión de Tegucigalpa, Honduras.  Es ama de casa. Dios le ha enseñado a través de la vida en su hogar a aprovechar todas las virtudes y talentos que El le ha dado.

Bessy ha abrigado en su corazón el Salmo 138:8, “Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos.”

Dios tiene un propósito para cada una de nosotras, permitamos que El utilice nuestras vidas para llevarle honra y gloria.

 


 

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