¡Estoy sola! …….. ¿y ahora que?
Quizás esta es la pregunta que la mayoría de mujeres se hacen al quedar solas: ¡¿Y ahora que?! Yo quedé sola hace alrededor de 6 años, con mis tres preciosos hijos. Luís, un joven en plena adolescencia que tenia 15, Patricia, mi linda nena de 14, y la pequeña Natalia de solo 9.… Fueron tiempos dolorosos y difíciles; mi vida había sido drásticamente cambiada de un momento a otro, ¡estaba sola!
Constantemente me preguntaba: ¿que haría? ¿Como podría lidiar con un divorcio “especialmente cuando odias lo que Dios odia”? ¿Qué haria con mis hijos que estaban en edades difíciles? ¿Qué pasaría conmigo misma?
No se cual es tu situación actual, quizás un divorcio, la muerte de tu amado esposo, o tal vez has sido abandonada. Cualquiera que sea la razón, somos madres solteras criando hijos, y pensamos …. ¡estamos solas! ¿Y ahora que?
Lo primero que me gustaría quitar de este tipo de condición es la palabra ¡SOLA!
“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo;
siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” Isaias 41:10
Es de gran importancia que podamos comprender que nunca estamos solas, que Jesucristo siempre esta con nosotras, y que su Espíritu vive en tí pues el es tu Dios. ¡El puede llenar cada una de nuestras necesidades! Si….leíste bien….cada una de ellas.
“Pero….Tengo que mantener una casa, con todo lo que esto requiere, hijos,etc…” ….El proveerá a tu necesidad.
“Como hago para lidiar con mis hijos, todos con caracteres distintos?” …¡El te guiara!
“¿Y que hay de la soledad?” ¡El te dará el amor incondicional que nunca falla!
Ya que comprendemos que nunca estamos solas…. contestaremos a la pregunta ¿y ahora qué?
Sabes….había algo que había dejado de ejercitar en mi vida cuando estaba con mi esposo, DEPENDENCIA ABSOLUTA DE DIOS - EN TODO.
De cierta manera, cuando nosotras tenemos un compañero, dependemos de él en muchas áreas tales como provisión, ayuda con los hijos, liderazgo, etc. Aunque sabemos que todo esto proviene de Dios, descansamos en que es su trabajo, asi como es el de nosotras cuidar de la casa, los hijos, esposo, etc… Cuando esa persona ya no esta, tenemos que aprender ¡a vivir en dependencia absoluta de Dios!
Depender es estar subordinada a la autoridad de Dios. Galatas 2:20 dice: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”.
Cuando pienso en la ultima parte de este versículo, mi corazón se hace pequeño. El me amó y se entregó a si mismo por mí. El conoce mi vida y la tuya. No es un Dios lejano, sino muy íntimo, que se interesa por nosotras individual y profundamente.



January 15th, 2010 at 5:38 pm
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