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	<title>Mujer Radiante &#187; Contentamiento</title>
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		<title>Cómo empezar a salir de deudas: CONTENTAMIENTO &#8211; Parte 1</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Jun 2009 04:26:53 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Finanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Actitud]]></category>
		<category><![CDATA[Contentamiento]]></category>
		<category><![CDATA[Deudas]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>

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		<description><![CDATA[Para empezar a salir de deuda nos tenemos que contestar con mucha honestidad, ¿cómo llegue a endeudarme tanto? Las repuestas pueden variar. Puede ser por una emergencia médica y de salud. Puede ser porque te robaron algo que era necesario remplazar de inmediato. O puede ser por un manejo de dinero bien pobre. Pero la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><a title="photo sharing" href="http://www.flickr.com/photos/doxology/2581059421/"><img class="alignright" style="border:#000000 2px solid;" src="http://farm4.static.flickr.com/3145/2581059421_0f5f49aeb9_m.jpg" alt="" /></a>Para empezar a salir de deuda nos tenemos que contestar con mucha honestidad, <strong>¿cómo llegue a endeudarme tanto?</strong> Las repuestas pueden variar. Puede ser por una emergencia médica y de salud. Puede ser porque te robaron algo que era necesario remplazar de inmediato. O puede ser por un manejo de dinero bien pobre. Pero la mayoría de las personas están en deudas porque <strong><em>viven más allá de lo que sus ingresos le permiten. </em></strong>Al perecer, se encuentran en una situacion de descontentamiento. Probablemente han caido en el engaño de &#8220;quiero más,&#8221; cuando lo que tienen es suficiente.</p>
<p>Antes de armar <strong>un plan estratégico</strong> para vencer y eliminar las deudas, hay que <strong><span style="color:#993300;">definir, entender y anhelar </span>uno de los secretos más sagrados del cristianismo: </strong></p>
<h2>CONTENTAMIENTO.</h2>
<p>El diccionario español da una definición bien simple pero directa: <strong>Alegre, satisfecho</strong>. El léxico griego lo define como ‘<strong>suficiencia</strong>’.</p>
<p>En su libro, <strong><span style="text-decoration:underline;">The Rare Jewel of Contentment (La Joya Preciosa del Contentamiento)</span></strong> Jeremiaha Burroghs escribe sobre el contentamiento:</p>
<p><strong>1.</strong> El contentamiento <strong>nace en mi interior</strong>. Es un estado de ser que no es afectado por circunstancias externas.</p>
<p><strong>2.</strong> El contentamiento produce una vida <strong>de quietud del corazón</strong>. Pero, ¿qué significa vivir en quietud de corazón?<br />
Estar contento y quieto de espíritu:</p>
<ul>
<li>Reconoce <strong>un sentido real de aflicción</strong>. En otras palabras, no quiere decir que estar contento es <strong>ignorar el dolor o sufrimiento</strong> que a veces llega a mi vida. El verdadero contentamiento se demuestra cuando reconozco mi aflicción como algo real y <strong>la traigo a los pies de Dios</strong>.</li>
<li>Es poder <strong>compartir,</strong> decentemente y en orden<strong>, mi llanto y sufrimiento con Dios y seres queridos</strong>. Estar contento no quiero decir que <strong>dejo de expresarle a Dios</strong> y a otros como realmente me siento. Demostrado por el Salmista,<strong> a Dios le agrada escuchar mi clamor</strong> de dolor. Porque es ahí, donde muchas veces <strong>El me responde</strong>. También puedo dar a conocer mi dolor hacia mis amistades, compartiendo como Dios está lidiando con mi vida, y así poder obtener palabras de sabiduría y ánimo de parte de ellos.</li>
<li>Me permite<strong> buscar, con todas las formas legítimas, la salida del problema</strong>. Estar contento no significa que me voy a quedar sentada en medio de la aflicción <strong>sin hacer todo lo que pueda</strong> para salir del problema. <strong>Es en la búsqueda</strong> de querer librarme de la aflicción <strong>donde descubro y encuentro la voluntad de Dios.</strong></li>
</ul>
<p>Estar contento y quieto de espíritu:</p>
<ul>
<li>Es contrario a la<strong> murmura y queja</strong>. Si no le soportamos esto ni a nuestros hijos, compañeros de trabajo o empleados, mucho menos <strong>voy a obtener el favor de Dios</strong> así.</li>
<li>Es contrario al <strong>enojo y a la mala actitud</strong>. Como dicen, “un hombre sabio puede estar triste por sus aflicciones, pero no enfadarse con ellas”.</li>
<li>Es contrario a un <strong>espíritu alborotador o revoltoso</strong>, causando desorden y confusión de pensamientos.</li>
<li>Es contrario a un <strong>estado de inestabilidad</strong>, abandonando las responsabilidades y compromisos que Dios me ha dado para con El y los demás.</li>
<li>Es contrario a la <strong>distracción de lo trivial y secular</strong>. Mientras Dios está lidiando conmigo, debo permitir que su Palabra penetre hasta lo más profundo y rechazar cualquier distracción o lucha que el enemigo quiera crear.</li>
<li>Es contrario a un <strong>desanimo continuo</strong>. Entre más fuerte sea la tentación de desanimarme, mas debo buscar aprender a ser contenta.</li>
<li>Es contrario a <strong>buscar llenar mis apetitos de la carne</strong> o indagar en cualquier pecado para buscar la solución rápida o salida fácil. Muchas veces, la corrupción de nuestro corazón y debilidad de nuestra fe nos impide confiar plenamente en Dios.</li>
<li>Es contrario a una <strong>desesperación de corazón que se convierte en rebeldía</strong>. Si una prueba ha durado mucho tiempo, debo de cuidar de que mi corazon no se vuelva en contra de Dios.</li>
</ul>
<p> </p>
<p><strong>3.</strong> El contentamiento es lo que <strong>define y enmarca mi carácter</strong>. Algo que contamina el resto de mi ser. No es algo que produce mi ser, sino <strong>una disposición de mi alma</strong>.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>4.</strong> El contentamiento es un <strong>estado del corazón, lleno de la gracia de Dios</strong>. No tiene que ver con el tipo de temperamento que tenga, o si tengo la personalidad para lidiar con los problemas con calma, o si algún problema mes molesta más que otro, o si tengo la habilidad de enfrentar un problema mis propias fuerzas. Todas estas cosas no definen un corazón contento. El corazón contento, lleno de la gracia de Dios <strong>se distingue</strong> <strong>por una pronta respuesta al llamado de Dios a servir, </strong>aun en medio de una prueba.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>5.</strong> El contentamiento me <strong>permite fácilmente</strong> someterme a cualquier disposición de Dios. Esto quiere decir que no me debe costar mucho encontrar contentamiento cuando enfrento una prueba. Tampoco debo resistir o tomar la aflicción o prueba a la ligera.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>6.</strong> El contentamiento me permite <strong>someterme a la disposición</strong> de Dios, y tomar placer en esa disposición. El someterse requiere ‘ponerse bajo’. Si mi actitud es altiva, o si me pongo ‘sobre’ la voluntad de Dios, entonces no me estoy sometiendo a su disposición.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>7.</strong> El contentamiento<strong> toma placer</strong> en la disposición de Dios. No solo debo de aprender a estar contenta en la aflicción, sino que debo también <strong>ver lo bueno</strong> en ella.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>8</strong>. El contentamiento viene de la disposición de Dios <strong>cuando me sujeto y tomo placer en ella</strong>. La persona que ha aprendido esta lección, ve a Dios en todo, y resiste buscar los origines o causas del problema. El contentamiento nos ayuda a <strong><span style="text-decoration:underline;">descansar en la sabiduría y control soberano de Dios</span></strong>.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>9.</strong> Finalmente, el verdadero contentamiento se demuestra en <strong><span style="text-decoration:underline;">todas y cada una</span> de las pruebas</strong>. Tenemos que estar contentos en cualquier tipo de aflicción o problema; a pesar de a lo que sucede y sin importar el tiempo o duración del problema.</p>
<p>Es imposible salir y vivir libre de deudas sin hacer el <strong>contentamiento y agradecimiento una parte integral de nuestra vida</strong>. Una vez que definimos la vida, lejos de lo material &#8211; de lo que tenemos o no tenemos, las decisiones para invertir o gastar dinero se nos hacen más fáciles y prácticas.</p>
<p><span style="font-size:.9em;margin-top:0;"> </span></p>
<p><span style="font-size:.9em;margin-top:0;">Foto por <a href="http://www.flickr.com/people/doxology/">carlosm76</a></span></p>
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		<title>Aprendamos a VALORAR</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Jun 2009 13:30:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator></dc:creator>
				<category><![CDATA[Ejecutiva del Hogar]]></category>
		<category><![CDATA[Esposas]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Contentamiento]]></category>
		<category><![CDATA[Esposo]]></category>
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		<description><![CDATA[Esta es un recuento cómico de lo que muchas veces nos sucede en diferentes versiones. -¡Ay! compadre -contestó el interpelado- ¡tu comadre! ¡Tu comadre! Esta noche la mato o la suicido, pero de que se muere, se muere. -No la amueles compadre, mejor platícame ¿porqué la quieres matar?, a lo mejor te puedo ayudar a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><h3><span style="color: #333333;">Esta es un recuento cómico de lo que muchas veces nos sucede en diferentes versiones.</span></h3>
<pre><span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', 'Bitstream Charter', Times, serif; line-height: 19px; white-space: normal; font-size: 13px;"><a href="http://mujerradiante.com/wp-content/uploads/2009/06/4398946791_373dda6c3c.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-1779" title="4398946791_373dda6c3c" src="http://mujerradiante.com/wp-content/uploads/2009/06/4398946791_373dda6c3c.jpg" alt="" width="500" height="361" /></a> </span></pre>
<p><span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', 'Bitstream Charter', Times, serif; line-height: 19px; white-space: normal; font-size: 13px;">-¡Ay! compadre -contestó el interpelado- ¡tu comadre! ¡Tu comadre! Esta noche la mato o la suicido, pero de que se muere, se muere.</span></p>
<p>-No la amueles compadre, mejor platícame ¿porqué la quieres matar?, a lo mejor te puedo ayudar a encontrar una mejor solución al problema.<br />
El compadre, después de limpiarse sus ojos todos llorosos y su nariz moquienta, empezó con su relato.<br />
-Mira compadre, <strong>tú sabes que somos muy pobres</strong> y en tu humilde casa la única forma de acompañar los frijoles es con <strong>un pedazo de carne que tengo que conseguir yendo de cacería al monte</strong>. Me tengo que ir con mi vieja escopeta, <strong>pasar varios días de sufrimiento y penalidades</strong>, salvándome de milagro de los peligros del monte; esquivando víboras, al tigre y la onza; soportar la terrible comezón que me producen las guiñas, garrapatas y piquetes de moscos; y por si esto fuera poco, <strong>aguantar cómo me cala hasta los huesos el frío y la soledad de las noches</strong>. Luego, por fin, si la suerte me socorre y logro cazar un venado, <strong>todavía tengo que cargarlo hasta el rancho</strong> y subir la cuesta de la loma hasta donde está mi casa.<br />
Todavía no alcanzo resuello, cuando aparece mi señora con el cuchillo en la mano <strong>e inmediatamente empieza a repartir el venado entre vecinos y familiares</strong>. Que una pierna pa’ doña Juana, que otra pa’ doña Cleo, que este lomito pa’ mi mamá, que esto pa’llá, que esto pa’cá y a los dos o tres días allí va tu tonto otra vez de cacería. ¡Pero ya me cansé y esta noche mínimo las desmechoneo!</p>
<p>El compadre de aquél iracundo desdichado, después de meditar un momento le dio <strong>la solución:<br />
-Invita a tu mujer a cargar el venado.<br />
</strong></p>
<p>-¿¡Qué!?<br />
-Sí, sí. Mira. Nomás no le digas las de Caín que te pones para cargar el venado. Mejor píntasela bonito. No le hables de las espinas ni los peligros, ni del frío ni el calor. Dile que la invitas a la cacería para que disfrute de los bellos paisajes, del esplendor de las estrellas que te cobijan en la noche, de los manantiales cristalinos que reflejarían románticamente sus imágenes, de sus exquisitas aguas, del aire fresco del monte, lleno de oxígeno, de la graciosa manera en que camina el venado como si fuera un bailarín de ballet, el dulce canto de los grillos y los pajarillos silvestres, en fin.</p>
<p><a title="photo sharing" href="http://www.flickr.com/photos/donnaidh_sidhe/2449353754/"><br />
</a>El compadre siguió el consejo. Por supuesto que la convenció. La mujer entusiasmada, se fue con la falda larga hasta el tobillo. Al cruzar el primer “aguamal” se redujo a minifalda porque la prenda quedó desgarrada entre las púas. La blusa le quedó toda “chiruda”. El calzado se le rompió por los difíciles caminos y las piedras y las espinas la hicieron sangrar. Las “guinas” y “guachaporis” los traía por todo el cuerpo. El sol le quemó la piel. El pelo se le maltrató: le quedó tieso y desparramado como estropajo. Las manos le quedaron encallecidas al abrirse paso entre el espeso monte. Toda chamagosa, estuvo a punto de sufrir un infarto al toparse con una enorme víbora. Muerta de hambre, su imagen parecía sacada de un cuento de ultratumba.<br />
Por fin y después de tantos martirios, un día encontraron al venado. Ella tuvo que contener el aliento y el hombre sigiloso, con la astucia y agilidad de un gato, se acercó a su presa y con la mirada de un lince localizó el blanco justo para liquidar al escurridizo animal y… ¡Bang! Y el venado había muerto. La mujer no cabía de júbilo pensando que su sufrimiento había terminado, pero no era así.</p>
<p>-Ahora mi amor, quiero que cargues el venado para que veas lo bonito que se siente -le dijo el hombre masticando rabiosamente cada una de sus palabras-.</p>
<p><strong>La mujer casi se desmaya ante la desconocida mirada asesina de su marido</strong>, pero ante la desesperación por regresar a su hogar, no tuvo aliento ni para replicar y cargó el venado hasta su casa cruzando veredas y montañas. Despatolada, con las piernas abiertas, jadeando y casi muerta, a punto de tronarle el corazón, llegó y depositó el animal en la sala de su casa. Los niños y sus amiguitos, hijos de los vecinos, salieron a recibir a sus papás cazadores y acostumbrados a la repartición, le dijeron a su mamá con alegría:<br />
-Mamá, apúrate a repartir el venado porque la mamá de Pepito ya está desesperada.<br />
-¿Qué pedazo le llevo a mi tía?, le dijo otro.<br />
La señora, tirada en el piso, hizo un esfuerzo sobrehumano para levantar la cabeza y con los ojos inyectados de sangre volteó a ver a los niños y agarrando aire hasta por las orejas, les gritó:</p>
<p>-Este venado no me lo toca nadie y tú Pepito, ve y dile a tu mamá <strong>que si quiere comer venado, ¡que vaya a cazarlo</strong>…!</p>
<blockquote><p><strong>REFLEXIÓN:<br />
Para valorar el esfuerzo ajeno y respetar en su real dimensión el trabajo de los demás, todos debemos aprender a “cargar el venado”.<br />
La experiencia adquirida con el paso de los años nos ha enseñado que sólo se valora aquello que se ha adquirido como resultado de nuestro trabajo, y que sólo “cuidamos aquello que nos ha costado esfuerzo, sudor y sacrificio”.</strong></p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-size: small;"><span class="Apple-style-span" style="font-size: 12px;">foto por <a href="http://www.flickr.com/photos/southarmstudio/">southarmstudio</a><br />
</span></span></p>
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