Jul 28

Parte 1, Parte 3

Cómo Organizar Actividades

Primero tendrás que decidir qué tipo de actividades quieres que tu hijo haga durante el día. Pídele a Dios que te muestre qué debes hacer con cada niño. Luego haz una lista de cosas que te gustaría hacer, y acomódalas a tu día, siempre en el mismo orden. El cerebro del niño no se fatiga tanto si el orden de hacer las cosas es el mismo. Es más fácil que el niño preste atención a la historia que estás leyendo, si se hace a la misma hora cada día. La familiaridad de la rutina es reconfortante.

Ideas de Actividades

Para un pequeño de dos años de edad, puedes leerle una historia de la Biblia después del desayuno (5 min.) Puedes jugar con el alfabeto que se pega en la nevera para enseñar los sonidos de las letras (5 min.) Puedes contar algo en la habitación (1 min.) Ten en cuenta que ninguna de estas cosas requiere una planificación avanzada. Sólo planifica una vez, después de orar al respecto, y haz lo mismo cada día. No es difícil.

Luego, puedes ponerle música en una habitación que está lejos de donde tú estás. Música clásica, canciones de la Biblia, o CDs de aprendizaje pueden estar en el ambiente mientras tu hijo hace una actividad abierta como bloques, arena o rompecabezas de madera. Si ellos tienen la costumbre de jugar solos (o con un hermano) durante esta hora del día, te liberará para pasar tu tiempo con Dios y hacer otra cosa de tu propio interés. Tu propia mañana se te hará más productiva y tendrás una mayor sensación de satisfacción porque habrás hecho una pequeña cantidad de planificación con tus hijos más pequeños.

Transición de Actividades

Después que tu hijo ha acabado con una actividad, pasa cinco minutos interactuando con él, incluso si es sólo para dar abrazos y cosquillas. Luego, prepara la próxima actividad interesante, como instrumentos musicales, letras de imanes en una bandeja para hornear galletas, o la creación de una fortaleza con una mesa de juego y una manta (y prestarles algunos platos de plástico). Déjalos que jueguen por un tiempo. Las posibilidades son infinitas. Pueden jugar con un molinillo de viento, crear calles para los carritos en una alfombra, jugar con un juguete grande, o repartir y jugar con tarjetas de memoria o cualquier otro juego de tarjetas. Hay muchas otras actividades que no requieren de mucho juguete pero que les ayudará a desarrollar la coordinación mano-ojo, como poner frijoles en recipientes, etc.

Susan Evans creció en Guatemala, como hija de misioneros cristianos. A los 18 años, se mudó a los EE.UU. y estudió para sacar una licenciatura en inglés. Se certificó e impartió educación durante 7 años, incluyendo 2 años en Londres, antes de tener hijos.

Hoy día Susan educa a sus 4 hijos en el hogar. Puedes visitar su sitio (en inglés) www.SusanEvans.org

Foto por Mish Mish

Jul 16

Juan trabajaba en una empresa hace dos años. Siempre fue muy serio, dedicado y cumplidor de sus obligaciones. Llegaba puntual y estaba orgulloso de que en 2 años nunca recibió una amonestación,

Cierto día buscó al Gerente para hacerle un reclamo:
- Señor, trabajo en la empresa hace dos años con bastante esmero y estoy a gusto con mi puesto, pero siento que he sido postergado. Mire; Fernando ingresó a un puesto igual al mío hace sólo 6 meses y ya ha sido promovido a Supervisor.

- ¡Uhmm!-mostrando preocupación- le dice. Mientras resolvemos esto, quisiera pedirte que me ayudes a resolver un problema. Quiero dar fruta al personal para la sobremesa del almuerzo de hoy. En la bodega de la esquina venden fruta. Por favor, averigua si tienen naranjas. Juan se esmeró en cumplir con el encargo y en 5 minutos estaba de vuelta.

- Bueno Juan, ¿qué averiguaste?
- Señor, tienen naranjas para la venta.
- ¿Y cuánto cuestan?
- ¡Ah!…………… No pregunté por eso.
- OK, ¿pero viste si tenían suficientes naranjas para todo el personal?
(Preguntaba serio.)
- Tampoco pregunté por eso señor.
- ¿Hay alguna fruta que pueda sustituir la naranja?
- No sé señor, pero creo…
- Bueno, siéntate un momento.

El Gerente tomó el teléfono y mandó llamar a Fernando. Cuando se presentó, le dio las mismas instrucciones que le diera a Juan y en 10 minutos estaba de vuelta. Cuando retornó el Gerente pregunta:
- Bien Fernando, ¿qué noticias me tienes?
- Señor, tienen naranjas, lo suficiente para atender a todo el personal, y si prefiere también tienen bananos, papaya, melón y mango. La naranja está a $.75 la lb., el banano a $.69 la mano, el mango $1 la lb., la papaya y el melón a $1.50 cada uno. Me dicen que si la compra es por cantidad, nos darán un descuento de 8%.
- He dejado separada la naranja pero si usted escoge otra fruta debo regresar para confirmar el pedido.
- Muchas gracias Fernando, pero espera un momento..

Se dirige a Juan, que aún seguía esperando estupefacto y le dice:
- Juan, ¿qué me decías?
- Nada señor, eso es todo, muchísimas gracias, con su permiso..

Y tu… ¿haz hecho hoy tu mejor esfuerzo?
Por eso, haz tu mejor esfuerzo, aún con las tareas más sencillas, ya que de otra forma nadie nos confiará tareas de mayor importancia.

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; Sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.” Colosenses 3:23-24

Fotos por teachernz y cobalt123

Jul 9

¿Qué es un hábito?

Creamos un hábito cuando hacemos algo repetidas veces, que después de un tiempo lo hacemos casi inconscientemente. En otras palabras, no tenemos que pensar mucho o planificar hacer tal acción. Un simple ejemplo es el lavarse las manos antes de comer. Nos enseñan a hacerlo desde temprano en la vida, que después de un tiempo lo hacemos sin pensarlo dos veces.

Hay todo tipo de hábitos. De higiene, mentales, de carácter y espirituales. Vale la pena mencionar que es más fácil y de gran beneficio fomentar buenos hábitos en la vida de nuestros hijos pequeños. Pero la formación de hábitos no de debe cesar. Valga la redundancia, es un buen habito estar formando nuevos hábitos periódicamente.

Algunos beneficios

Los hábitos son el marco de un buen carácter y de una vida llena de fruto y productividad. Los hábitos ponen una cerca protectiva alrededor de nuestras acciones. Y la mayor ventaja es que, si el hábito está bien arraigado en nuestras vidas, no tenemos que esforzarnos mucho o hacer grandes sacrificios para llevar a cabo tal acción. Por ejemplo, cuando alguien es dueño del hábito de la puntualidad, no tiene que hacer gran esfuerzo por llegar a tiempo a sus compromisos o luchar con todas las consecuencias que las personas que no son puntuales sufren.

Como se ha dicho,
“Siembra un acto y cosecharás un hábito;
siembra un hábito y cosecharás un carácter;
siembra un carácter y cosecharás un destino”
Como formar buenos hábitos
  1. Haz una lista de los hábitos que deseas formar en tu vida
  2. Escoge el primer hábito en el que trabajarás. Guarda la lista y úsala como referencia.
    1. Dedícale esfuerzo y energía al nuevo habito que quieres formar.
    2. Dedícale tiempo. Se dice que solo toma hacer algo por 28 días consecutivos para formarlo como habito.
    3.  Celebra y dale gracias a Dios cuando hayas formado un nuevo habito en tu vida.
    4. Táchalo de tu lista y continua con el siguiente habito.
    5. Ten cuidado de no desatender a tus buenos hábitos y así perderlos.

Esta es una lista de hábitos sugeridos por la educadora europea, Chartlotte Mason:

Foto por  jek in the box {is traveling} 

Feb 16


Parte 1, Parte 2

 Para concluir con la serie Como Crear el Hábito de Leer, quiero compartir las diferentes prácticas que tengo para ‘sacarle el jugo’ o mayor provecho a lo leído y aprendido.

Mis dos tipos de libros

Después de leer un par de páginas de un nuevo libro, determino si este libro es De Hierro” o solo una “Lectura Interesante”.

¿Cuál es la diferencia?

Mis libros marcados De Hierro son los que quiero tener en mi librero como referencia por muchos años por venir. Estos ayudan a formar las convicciones en mi vida. Son los que me marcan. Estos los leo usualmente más de una vez. Y luego, cuando la necesidad se presenta, los vuelvo a ojear, o simplemente busco algo especifico que se que está en algún capitulo.
Cuando termino de leer un libro con Lectura Interesate, se lo regalo a alguien a quien le pueda interesar o gustar o lo vendo en el internet para que le sea de utilidad a otra persona.
 

Leyendo un libro De Hierro. Antes de leer, me consigo una pluma (plumero) o un marcador fluorescente y una reglita (si el libro es pequeño, una tarjeta de crédito hace la función). Cuando me encuentro con un pensamiento, principio o paradigma sumamente interesante, lo delineo o marco. Así en el futuro cuando lo necesite buscar, se me hará más fácil encontrarlo. También tomo notas al costado de la página, si quiero me quiero recordar de algún pensamiento que surgió a raíz de la lectura.

Leyendo un libro con Lectura Interesate. Este libro lo cuido mucho, ¡claro! Porque lo voy a regalar o vender. Con estos libros, uso una libreta aparte para copiar el texto que mas me interesa. Esto me ha ayudado muchísimo ya que cuando uno escribe algo, es mucho más fácil recordarlo en comparación a solo leerlo. Mis libretas están llenas de citas interesantes, pensamientos profundos, e ideas prácticas.

¡Y eso es todo! Deseo que te conviertas en una lectora apasionada. No importando tu andar en la vida - esta es una forma fascinante de descubrir otras dimensiones de la vida tan bella en esta tierra y del Dios Creador.
Solo quiero reiterar, si algún libro o artículo contradice a Dios y su Palabra, no vale la pena ¡ni considerarlo!

 Foto por  Horia Varlan

Feb 9

Parte 1, Parte 3

Propósito

¿Por qué quiero leer?

¿Cuánto quiero leer en un periodo de tiempo (ejemplo: semana, mes, año)?

¿Qué tópicos nuevos deseo descubrir?

¿Qué temas quiero conocer con más profundidad?

Estas son buenas preguntas para hacerse antes de querer convertirse es una lectora apasionada. Lo importante es tener el objetivo claro que te sea de ánimo en los días que estés desanimada para seguir leyendo. No hagas nada a la fuerza. Si no tienes un deseo genuino para comenzar leer, nunca lograras crear el hábito.

7 secretos (personales) para leer más

1. Yo leo alrededor de 5 libros al mismo tiempo. ¡No es trampa! De lo contrario, muchos lectores recomiendan esta práctica ya que existen unos temas mucho más interesantes – o importantes – que otros. Mientras leo con fascinación un tema interesante, también puedo leer un libro que me ayude a superar alguna debilidad, mientras leo sobre lo último en tecnología que me ayuda con mi trabajo, al mismo tiempo que leo sobre cómo ser una mejor esposa o madre. No es tan complicado como parece.

2. En mi carro, siempre tengo algún libro para leer. Este es un libro que no me interesa leer en tiempo record. En otras palabras, este es texto interesante pero no necesariamente urgente. Pero, ¿para qué quiero un libro en el carro si tengo que manejar? Es cierto ¡no vamos a tratar de leer si el trafico esta lento! Pero en muchas ocasiones, me encuentro un lugar donde tengo que: ESPERAR. ¿A quién le gusta perder tiempo esperando? Mi solución, ¡un buen libro a mano! Esto puede suceder en la oficina del doctor, en el laboratorio, partido de futbol, clases de ballet de la niña, etc.

3. En mi baño mantengo libritos pequeños, usualmente informativos. Cualquier madre concluirá que el baño es un santuario. Es el único lugar donde nadie le está pidiendo algo a mama, supuestamente. En el baño es donde me aplico tratamientos para el pelo, la piel, etc. Entonces ahí mantengo un par de libritos que me explican cómo hacer algo. Ahorita tengo dos, uno es sobre limpieza, otro sobre organización. En fragmentos de 3, 5, o 10 minutos leo una sección llena de información útil y practica.

4. Leo algún libro con alguien más. Juntos pero no revueltos, como dicen. En el pasado, he acordado con amigas de leer un libro por un periodo de tiempo. Luego nos reunimos a compartir lo aprendido. Ahora lo estoy haciendo con mi esposo. Compramos un set de libros sobre el matrimonio, uno para Él y otro para Ella. Cada libro tiene 9 capítulos. Quedamos de leer 20 minutos antes de acostarnos a dormir. Así leemos medio capítulos por noche. Hay noches donde no nos da tiempo de leer. Pero en un mes, vamos haber terminado y los dos vamos a poder entender mejor el uno al otro.

5. Siempre que tengo oportunidad, compro un libro que me interese leer. ¡No importa que ya este leyendo otros 5! Así mantengo un grupo de libros listos para empezar a leer cuando acabo con los otros.

6. Yo leo palabra por palabra, hoja por hoja. No soy nada partidaria de saltar paginas o capítulos. Creo que si el autor me quiere decir algo, debo respetar. No creo que voy a entender lo que el autor realmente quiere decir si salto mucho y llego a conclusiones lejos de la intención del autor. Mi única excepción ha sido con texto para la universidad. La mayor parte de los profesores que escriben libros de educación, tienen ideologías muy lejanas a las de Dios. En este caso, busco lo que tengo que aprender sobre el tema y no me concentro mucho en el contexto.

7. Termino de leer cada libro que comienzo. La excepción es con un libro muy pobre o malo en contenido. Me ha pasado muy rara vez.

Foto por  Wonderlane

Feb 5



Parte 2, Parte 3

Alimentación Positiva

Es bueno que nuestras mentes se estén alimentadas siempre con información positiva y edificante. Por eso es bueno estar leyendo libros que contribuyan a la ampliación de conocimiento de diversos temas.

Yo usualmente leo por lo menos unos 2 o 3 libros al mes. ¿Cómo lo hago, teniendo dos hijos, una casa que administrar, y dos trabajos? Aquí te voy a dar mis secretos.

Mi lectura de preferencia es instruccional o informativa. De vez en cuando leo una buena biografía. Muy pocas veces leo algún libro para estudio Bíblico ya que los prefiero hacer solo con mis Biblias (esta es una preferencia personal). Y muy rara vez leo ficción (pero cuando lo hago, !lo disfruto mucho!).

En una sociedad que está saturada de información y opiniones conflictivas, es importante saber escoger bien que leer. No es tan difícil ser prudente al seleccionar buenos libros, pero es trascendental.

El Fundamento

En una clase de teología, un profesor nos explico cómo entrenan a los agentes de FBI y otras agencias del gobierno norteamericano a identificar billetes falsos. Ellos son requeridos de estudiar un billete autentico por horas y horas. Tienen que memorizarse cada parte de un billete verdadero. Una vez que ellos se encuentran con un billete falsificado, es muy fácil para ellos distinguirlo porque solo están acostumbrados a lo legítimo.

¡Lo mismo con los libros, revistas y artículos! Nuestro conocimiento de la Palabra de Dios debe ser tal, que cuando leamos algo contradictorio a lo que Dios dice, lo descartemos inmediatamente como mala información y basura.

Te reto a que antes de explorar lo que muchos autores tienen que decir, conozcas primer lo que Dios tiene que decir. Conocer la Biblia a profundidad es el primer paso para convertirse en una buena lectora.

 

Foto por  ~Brenda-Starr~

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