Solo es una breve etapa. No es para siempre. Pero es crucial. Ellos necesitan caminar a su paso.
No importa si mi amiga tiene una hija de 3 años que puede leer, y mi hija solo reconoce las letras de su nombre a esa edad. No importa si el niño que vimos en YouTube tiene solo 4 años y es un astro en piano, guitarra o trompeta. No importa si la vecinita es una muñequita social cuando la mía solo tiene un par de buenas amigas. No importa. No importa. No importa.
¿Qué es lo que importa?
“Y dijo Esaú
–Anda, vamos; yo iré delante de ti.
Jacob respondió:
–Mi señor sabe que los niños son tiernos… Pase ahora mi señor delante de su siervo, y yo me iré poco a poco… al paso de los niños, hasta que llegue a Seir, donde está mi señor.” Genesis 33:12-14
El mundo
Es interesante notar que cuando el Antiguo Testamento se refiere a la descendencia de Esau, los Edomitas, se refiere a lo mundano, a lo material, a los enemigos de Dios.
Lo que importa es seguir el ejemplo de Jacob, entender que el mundo nos va a presionar a que nos ‘apuremos’. Saber que es más importante que los niños caminen a su propio paso durante esta breve etapa de su vida es verdadera sabiduría, al igual que lo es ¡caminar a lado de ellos! Hazlo tu, no delegues esta gran bendición.
Sabiduría
Reconozcamos cuando el mundo nos presiona. Juzguemos con sobriedad. Estemos alertas y consientes del plan del enemigo de destruir la vida de nuestros hijos, la nuestra, y la de nuestra familia en general. Sus costumbres sutiles de devastar nuestra familia pueden venir en formas inocentes como querer apurar el desarrollo natural y precioso que Dios diseñó para la mente y el cuerpo de nuestros hijos. Respondamos y actuemos con sabiduría. Dios está a nuestro favor.
Foto por Carlie K Photography






