Aug 27

Solo es una breve etapa. No es para siempre. Pero es crucial. Ellos necesitan caminar a su paso.

No importa si mi amiga tiene una hija de 3 años que puede leer, y mi hija solo reconoce las letras de su nombre a esa edad. No importa si el niño que vimos en YouTube tiene solo 4 años y es un astro en piano, guitarra o trompeta. No importa si la vecinita es una muñequita social cuando la mía solo tiene un par de buenas amigas. No importa. No importa. No importa.

¿Qué es lo que importa?

“Y dijo Esaú  

   –Anda, vamos; yo iré delante de ti.

   Jacob respondió:

    –Mi señor sabe que los niños son tiernos… Pase ahora mi señor delante de su siervo, y yo me iré poco a poco… al paso de los niños, hasta que llegue a Seir, donde está mi señor.” Genesis 33:12-14

El mundo

Es interesante notar que  cuando el Antiguo Testamento se refiere a la descendencia de Esau, los Edomitas, se refiere a lo mundano, a lo material, a los enemigos de Dios.

Lo que importa es seguir el ejemplo de Jacob, entender que el mundo nos va a presionar a que nos ‘apuremos’.  Saber que es más importante que los niños caminen a su propio paso durante esta breve etapa de su vida es verdadera sabiduría, al igual que lo es ¡caminar a lado de ellos! Hazlo tu,  no delegues esta gran bendición.

Sabiduría

Reconozcamos cuando el mundo nos presiona. Juzguemos con sobriedad. Estemos alertas y consientes del plan del enemigo de destruir la vida de nuestros hijos, la nuestra, y la de nuestra familia en general.  Sus costumbres sutiles de devastar nuestra familia pueden venir en formas inocentes como querer apurar el desarrollo natural y precioso que Dios diseñó para la mente y el cuerpo de nuestros hijos. Respondamos y actuemos con sabiduría. Dios está a nuestro favor.

Foto por  Carlie K Photography

Jul 30

Parte 1, Parte 2

Quehaceres del hogar

Siempre incluyo mis niños pequeños en mis quehaceres del hogar. Esto es parte de mi rutina. (Una rutina es diferente a un horario ya que no tienes que estar mirando el reloj. Deja que la actividad concluya hasta que se termine por sí misma.) Mis hijos me ven hacer los quehaceres, o me ayudan de cualquier manera que pueden.

Hora de siesta

Nunca utilizo la hora de su siesta para hacer mis quehaceres. La hora de la siesta es un momento refrescante, un tiempo para rejuvenecer y recuperar energías para mi marido al final del día. Aprovecha este tiempo de tranquilidad y silencio para leer y estudiar tu Biblia. Nunca trabajes durante esa pausa. Este es el secreto de cómo tener más energía, y así poder disfrutar más la  vida.

Actividades al aire libre

Después del almuerzo y la siesta (niños mayores pueden leer durante este tiempo), las actividades de la tarde debe ser más imprevistas. Una buena cantidad de tiempo afuera es deseable, si es posible. Hay tanto que se puede aprender en el patio de la casa, y el sol y el aire fresco ayudarán a tus hijos a ser más saludables y felices. Correr y jugar es bueno para ellos.

Los frutos

El gran objetivo es ayudar a tus niños pequeños a progresar en sus vidas, en su comprensión de Dios, en las habilidades que necesitarán para el resto de sus vidas, y en su conocimiento del mundo que les rodea. No hay ninguna razón para detenerlos y no hacer nada con ellos todo el día. Su imaginación y creatividad deben ser despertadas. Cada día debe ser fresco y lleno de actividades interesantes. Te darás cuenta que si tienes una estructura en tu día, te sentirás como una mejor madre, tus hijos serán más felices, y también tendrás más tiempo libre porque tus hijos estarán ocupados con fabulosas actividades.

Susan Evans creció en Guatemala, como hija de misioneros cristianos. A los 18 años, se mudó a los EE.UU. y estudió para sacar una licenciatura en inglés. Se certificó e impartió educación durante 7 años, incluyendo 2 años en Londres, antes de tener hijos.

Hoy día Susan educa a sus 4 hijos en el hogar. Puedes visitar su sitio (en inglés) www.SusanEvans.org

Foto por ohsohappytogether

Jul 28

Parte 1, Parte 3

Cómo Organizar Actividades

Primero tendrás que decidir qué tipo de actividades quieres que tu hijo haga durante el día. Pídele a Dios que te muestre qué debes hacer con cada niño. Luego haz una lista de cosas que te gustaría hacer, y acomódalas a tu día, siempre en el mismo orden. El cerebro del niño no se fatiga tanto si el orden de hacer las cosas es el mismo. Es más fácil que el niño preste atención a la historia que estás leyendo, si se hace a la misma hora cada día. La familiaridad de la rutina es reconfortante.

Ideas de Actividades

Para un pequeño de dos años de edad, puedes leerle una historia de la Biblia después del desayuno (5 min.) Puedes jugar con el alfabeto que se pega en la nevera para enseñar los sonidos de las letras (5 min.) Puedes contar algo en la habitación (1 min.) Ten en cuenta que ninguna de estas cosas requiere una planificación avanzada. Sólo planifica una vez, después de orar al respecto, y haz lo mismo cada día. No es difícil.

Luego, puedes ponerle música en una habitación que está lejos de donde tú estás. Música clásica, canciones de la Biblia, o CDs de aprendizaje pueden estar en el ambiente mientras tu hijo hace una actividad abierta como bloques, arena o rompecabezas de madera. Si ellos tienen la costumbre de jugar solos (o con un hermano) durante esta hora del día, te liberará para pasar tu tiempo con Dios y hacer otra cosa de tu propio interés. Tu propia mañana se te hará más productiva y tendrás una mayor sensación de satisfacción porque habrás hecho una pequeña cantidad de planificación con tus hijos más pequeños.

Transición de Actividades

Después que tu hijo ha acabado con una actividad, pasa cinco minutos interactuando con él, incluso si es sólo para dar abrazos y cosquillas. Luego, prepara la próxima actividad interesante, como instrumentos musicales, letras de imanes en una bandeja para hornear galletas, o la creación de una fortaleza con una mesa de juego y una manta (y prestarles algunos platos de plástico). Déjalos que jueguen por un tiempo. Las posibilidades son infinitas. Pueden jugar con un molinillo de viento, crear calles para los carritos en una alfombra, jugar con un juguete grande, o repartir y jugar con tarjetas de memoria o cualquier otro juego de tarjetas. Hay muchas otras actividades que no requieren de mucho juguete pero que les ayudará a desarrollar la coordinación mano-ojo, como poner frijoles en recipientes, etc.

Susan Evans creció en Guatemala, como hija de misioneros cristianos. A los 18 años, se mudó a los EE.UU. y estudió para sacar una licenciatura en inglés. Se certificó e impartió educación durante 7 años, incluyendo 2 años en Londres, antes de tener hijos.

Hoy día Susan educa a sus 4 hijos en el hogar. Puedes visitar su sitio (en inglés) www.SusanEvans.org

Foto por Mish Mish

Jul 26

Parte 2, Parte 3

Orden

Los niños pequeños florecen en el orden. Si tienes una determinada manera de hacer las cosas todos los días, tus hijos pelearan menos y serán más productivos. Sí, van a ser más felices porque van a sentir como si han logrado algo. Si tus pequeños están tirando de ti todo el día y quejándose porque sienten que no tienen nada que hacer, esto te desgastará y no tendrás energía.

Estructura

Una estructura para el día hace que el niño tenga la transición de una actividad a otra sin problemas. Las cosas que tu hijo no le gusta hacer, las hará como una cosa natural, porque así es como se hacen todos los días. Por ejemplo, si a veces tienes la hora de la siesta para tu hijo tres años de edad, y a veces no, los berrinches pueden ser explosivos debido a que la actividad es opcional. Si siempre tiene la siesta, entonces ellos automáticamente la tendrán. Sus cuerpos tendrán un ritmo en el que estarán dispuestos a acostarse y descansar debido a todo lo productivo que han hecho durante la mañana. Ellos estarán felizmente cansados. Es como un granjero que duerme más dulce debido a su arduo trabajo durante el día.

Actividades

Cuando estas planificando las actividades de la mañama para tu hijo, asegúrate de que exista una mezcla de actividades activas vs. tranquilas, físicas vs. mentales, actividades contigo vs. actividades solitarias que tienen una duración indefinida. También puedes alternar que escuchen música o que estén en silencio. Mezcla. Haz la mañana interesante. Para niños de 0 a 4, una actividad interactiva te demora solamente cinco minutos de tu tiempo, así que intercálalas a los largo de la mañana para que se sientan como que han conectado contigo.

 

Susan Evans creció en Guatemala, como hija de misioneros cristianos. A los 18 años, se mudó a los EE.UU. y estudió para sacar una licenciatura en inglés. Se certificó e impartió educación durante 7 años, incluyendo 2 años en Londres, antes de tener hijos.

Hoy día Susan educa a sus 4 hijos en el hogar. Puedes visitar su sitio (en inglés) www.SusanEvans.org

Foto por  Alice et Nicolas

Jun 18

• A ser fuerte y valiente, a ser un hombre pequeño
• A rechazar las malas compañías
• A respetar las canas
• A ser manso
• A ser cortés
• A ser puntual
• A ser trabajador
• A ser sincero
• A ser honesto
• A preferir la compañía de sus hermanas sobre las otras chicas
• A honrar a su padre y madre
• A ser moderado
• A descartar profanidad
• A ser atento y amigable
• A mantenerse puro
• A ser el protector de su hermana
• A negarse a escuchar las bromas o historias vulgares
• A que sepa utilizar con destreza los instrumentos básicos
• A cuidar de su propia habitación
• A ser capaz de hacer todo tipo de oficio doméstico
• A ganarse el dinero y cuidar de él
• A ser limpio y ordenado en sus hábitos y apariencia
• A ser autosuficientes
• A ser socio de su padre

*Adaptado de Home and Health (Pacific Press Publishing), publicado en 1907

No te olvides, entre más temprano le enseñes estos principios a tu hijo, mejor te irá a tí, a él, a tu familia y a su futuro.
Foto por nadi0 
Jun 9

Cuando me convertí en madre y me vine a casa a criar a mis hijos, me encontré en una situación interesante: quería ser feliz, criar a mis hijos con gozo, quería hijos alegres y contentos, una casa limpia, comida sabrosa en la mesa y un ambiente de harmonía y paz; ¡pero no sabía cómo hacerlo todo y mucho menos hacerlo bien!

Aunque mi propia niñez está llena de buenos recuerdos de mis padres, mis hermanos y nuestro hogar (y por eso tenía cierta base para crear en mi hogar ese ambiente que yo tuve), algunas cosas eran diferentes. Por ejemplo, mi madre tuvo ayuda domestica (porque en el país donde vivíamos era común) aquí donde vivo es un lujo y yo soy responsable de toda la limpieza y organización. También a mi mama le sobraban las mujeres, jóvenes y solteras que, queriendo entrenarse ellas  mismas para ser algún día buenas esposas y madres, ofrecían de su tiempo para ayudarle en la cocina y con nosotros, los niños. Esto tampoco se da en la ciudad donde vivo, bastante se debe al ritmo acelerado de la vida.

¿Qué hacia? ¿Me olvidaba del sueño que Dios me había dado de crear un hogar que fuera el oasis de mi familia?  ¿oOptaría por lo que el resto hacía: niños en el daycare, yo trabajando fuera del hogar, pagándole a alguien que me limpie la casa, comprando toda mi comida preparada, etc.?

Realmente nunca he estado dispuesta a conformarme a lo que el mundo ofrece. Si Dios era Dios, y El estaba en su trono, y El ya me había dicho lo que quería de mí – como esposa, madre y ama de casa – entonces El tenia cosas mejores que yo aun no había visto o entendía. Tenía que creerle y tomar un día a la vez.

Todo comenzó con una visión. En mi mente visualice el tipo de esposa que quería ser – serena, espontanea, agradecida y  segura; el tipo de hijos que quería –gozos; el tipo de casa que quería – limpia y ordenada; el tipo de ambiente que quería – lleno de harmonía y paz.

Con ese cuadro en mente, comencé a pedirle a Dios ayuda en áreas específicas donde tenía que crecer o cambiar. También he estado alerta y pendiente de otras amas de casa a quienes admiro y sigo su ejemplo. De los cuatro años que tengo de ser madre, no puedo decir que tengo el hogar perfecto. De hecho, Dios me recuerda a menudo que nunca lo voy a tener. Pero sí tengo un hogar mucho mejor que hace 4 años. Y sigo aprendiendo. Mis días están llenos de satisfacción. Definitivamente tengo días pesados y frustrados, pero no los cambio por ninguna otra vida. No hay nada mejor que estar en mi hogar, floreciendo donde Dios me ha plantado.

No quiero perder mi vida en pos de lo terrenal o  temporal.  Por eso he escogido mi hogar. Me encanta este refrán antiguo,

“La obra más importante que tendrás que hacer será dentro de las paredes de tu propia casa.”

 

Foto por karenwithak
Nov 14

Foto por cstm-mstc pgc-mpc.

Esta serie la concluyo con otros 4 aspectos increíblemente importantes para la fuerte y sana formación del carácter de nuestros hijos.

En resumen, estas son las áreas de carácter que el enemigo va a querer dañar o destruir en la vida de nuestros hijos. Es nuestra suma responsabilidad trabajar en edificar y construirlas en la vida de ellos. Y lo más importante: no hacerlo sin la ayuda de Dios y su instrucción de Su Palabra.

  • Diligencia
  • Responsabilidad
  • Respeto
  • Integridad
  • Servicio
  • Humildad
  • Compasión
  • Cortesía
  • Administración de Tiempo
  • Administración de Dinero
  • Mentalidad Empresarial
  • Trabajo Duro
  • Persistencia
  • Generosidad
  • Determinación
  • Prioridad de la Familia
  • Santidad

Aquí puedes ver Parte 1, Parte 2, Parte 3 y Parte 4

DETERMINACION

Nadie detiene a alguien que sabe lo que quiere y porque lo quiere. Con determinación se puede lograr, prácticamente, cualquier cosa. La determinación en una persona lo lleva más allá de los obstáculos y fracasos temporales. La determinación es el ingrediente esencial para alcanzar metas grandes y de largo plazo.

¿Cómo les enseñamos determinación a nuestros hijos? Una vez identificadas las fortalezas y pasiones de nuestro hijo, juntos podemos ponerle metas a alcanzar. Hay que hacer una lista de pequeños pasos. Identificar peldaños o fijar plazos. Juntos deben repasar las metas y evaluar resultados intermedios.

Si fallan, cometen un error o se desaniman, hay que aprovechar la oportunidad para que forjen su carácter. No corramos a solucionarle los problemas. Démosle consejos, pero más importante, dejemos que ellos mismos recobren fuerzas y busquen su solución. Aunque este en nuestro poder aliviar el dolor, dejemos que el padecimiento los haga crecer. Gocémonos cuando son probados. Cuando se logren levantar, sabrán que lo podrán hacer una vez más. Cuando se enfrenten con otro problema, tendrán más fuerza y vigor para enfrentarlo. ¡Esto crea determinación!

GENEROSIDAD

La generosidad no es un acto, o serie de actos. Es una actitud y estilo de vida. Ser generoso requiere estar agradecido y contento con lo que se tiene, estando pendiente de las necesidades de los demás, buscando compartir con ellos por la única razón de hacerles bien.

Nunca es un mal tiempo para ser generoso. Siempre hay alguien que tiene menos que nosotros. Si instruimos a nuestros hijos a continuamente buscar la oportunidad de ser generosos, le ayudaremos a crear una condición de agradecimiento en sus vidas. ¡Quien no quiere estar con alguien agradecido y generoso!- Y quien no quiere estar con alguien egoísta y tacaño.

Seamos generosos con nuestro dinero, tiempo, comida, ropa, juguetes, talentos, conocimiento, instrucción, ejemplo, oración.

En mi experiencia, nunca he visto que le falte algo a quienes son generosos con su dinero y cosas materiales. Sin embargo, he visto como familias enteras sufren problemas económicos constantemente. Usualmente son personas que les carga o molesta ayudar cuando hay necesidad a su alrededor, o que ayudan con múrmura en su corazón. He visto como alguien con mucho gozo comparte lo poco que tiene, pero con gran satisfacción. También he visto como otros niegan ayuda con motivo de estar necesitados económicamente, para luego ser encontrados comiendo en restaurantes, comprando ropa nueva, y saliendo a socializar. La generosidad proviene del corazón. No la podemos forzar. Es una actitud. Es un estilo de vida.

PRIORIDAD DE LA FAMILIA

Para que nuestros hijos adopten la prioridad de la familia en sus vidas, primero lo tienen que ver en sus padres. Cuando un individuo toma desiciones, dándole la atención e importancia necesaria a la familia, crea un núcelo tan fuerte que lo hace capaz de enfrentar casi cualquier situación en la vida.

Muchos dicen darle importancia y prioridad a la familia, pero sus decisiones diarias lo niegan. El otro día vi una entrevista en Fox News de un empresario de la Ciudad de Nueva York. Él era el gerente general y productor de las estaciones televisoras más importantes de la ciudad. Un día, el estaba muy entusiasmado porque tenía una presentación muy importante con los inversionistas y dueños de mega corporaciones. Ese mismo día, su esposa se encontraba fuera de la ciudad, en un viaje de negocio. Unas horas antes de su presentación, recibe una llamada de su hijo mayor. Su hijo le contó que el perrito muy querido de la familia había muerto y los más pequeños de la familia estaban por llegar de la escuela. ¿Cómo se los iba a explicar? Su madre no estaba, ¿quién los iba a consolar?

En ese momento, este empresario se encontró en una situación muy difícil. Sus hijos y sus sentimientos eran muy importantes. Pero su participación en la presentación era de tremenda importancia. Decidió atender primero a su familia, esperando luego cumplir con sus deberes en la empresa.

Cuando notifico a sus jefes de su situación, le advirtieron: “Si tu sales de esta oficina, no regreses. No tendrás empleo.”

Pensando en el corazón roto de sus hijos, se marcho hacia su hogar. Llegó justo a tiempo para recibir a los más chicos de la casa. Juntos fueron a ver los restos de querido perrito. Juntos hicieron una ceremonia para enterrar a su amigo. Juntos pasaron una tarde inolvidable.

Cuando intento regresar su oficio, ya estaba despedido. La satisfacción de haber estado ahí para sus hijos fue mucho más grande que el impacto de la pérdida de un trabajo. Sus hijos, hoy ya mayores, aun se lo agradecen.

Hoy es uno de los empresarios más respetados en Nueva York. Primeramente por su familia, luego por sus colegas, empleados, y otros.

Dios siempre le ha dado la prioridad a su familia, Su Iglesia. Sigamos su ejemplo. Démosle a nuestros hijos una de las mejores herencias que no se puede comprar con dinero: La Prioridad de la Familia.

SANTIDAD

Lo mejor que vamos a poder hacer por nuestros hijos es buscar vivir una vida de santidad. No es nada difícil ni imposible. Buscar vivir en santidad es saber distinguir entre lo bueno y el maligno, tomando la decisión consciente de amar, disfrutar y defender la Verdad, mientras se pelea y resiste la maldad.

Pasos prácticos para vivir en santidad:

  • Define tus valores de acuerdo a Las Escrituras (La Iglesia, Familia, Mujer, Hijos, Disciplina, Responsabilidad Cívica, Pureza, Conocimiento, Educacion, etc.)
  • Toma decisiones basadas en la verdad de La Palabra de Dios (Aborto, Matrimonio, Homosexualismo, Sexo antes del Matrimonio, Diezmo, Política, Pornografía, etc.)
  • Rodéate de personas que comparten tus mismos valores.
  • Aléjate de personas que dañan tus pensamientos con doctrinas o enseñanzas no Bíblicas.
  • Inunda tu mente de información positiva, que proviene de la Verdad de Dios.
  • Limpia tu mente de información dañina, sucia, inmoral, negativa, pecaminosa.
  • Llena tus días de actividades que aportan al cumplimiento de La Gran Comisión.
  • ¡Gózate en la pureza y santidad!
  • Resiste juzgar, criticar, menospreciar o serle de tropiezo a los más débiles que tu.
  • Extiende una mano de ayuda a los más débiles que tu.
  • Comparte las Buenas Nuevas con las personas que duelen, sufren, están atadas a un pecado, y están en camino al Infierno.

Cuando nuestros hijos ven, día a día, que vivimos en Santidad – no religiosidad – van a poder modelarlo fácilmente en sus vidas. Van a ser personas seguras de si mismos. No van a vivir en confusión. Van alcanzar mucho éxito en la vida. También es un elemento de harmonía familiar. Cuando todos en una familia caminan en Santidad, fácilmente se corrige al que se equivoca, fácilmente se le anima al débil, fácilmente logran los sueños y metas que se proponen.

Una madre bien dijo, “lo que me deja dormir  por las noches no es la satisfacción de que mi hijo entendió todos los problemas de matemáticas, o si desarrollo bien su estilo de escribir, o si sobresalió en la ejecución de algún instrumento musical, o si fue admitido en la mejor universidad de país, o si ha hace suficiente dinero en sus carrera profesional. Lo que me deja dormir tranquila por las noches es saber que lo instruimos a caminar cerca de Dios, ahora él ha escogido vivir una vida de pureza, en santidad, apartado para lo que Dios tiene para él.”

Esta es la madre de un joven que al graduarse de escuela en el hogar, salió de su casa para unirse a las Fuerzas Especiales de la Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

TU EJEMPLO

Difícilmente vamos a fomentar estas áreas en la vida de nuestros hijos si primero no son una realidad en nuestra vida. La única forma de ser auténticos, es de buscar apegarnos a Dios porque nuestra vida depende de Él. Creamos TODO lo que Él nos dice en la Palabra. Seamos SINCEROS al venir a Él en oración. Con PACIENCIA esperemos que Él obre en nosotros. RECONOSCAMOLE en nuestro diario vivir.

Dios ha hecho maravillosas cosas a través de familias que lo buscan, obedecen e irradian su poder. ¡Nada nos detiene de ser una de ellas!

Oct 9

Foto por foreversouls.

Esta es una continuación de una lista de áreas de carácter que debemos infundir y promover en la vida de cada uno de nuestros hijos.

Parte 1 Parte 2

No te preocupes cuando tus hijos no te escuchan, preocúpate de que siempre están mirando. ~ Robert Fulghum

SERVICIO

Una vida de servicio promueve un estilo de vida no ego céntrico. Servicio es el trabajo que hacemos a beneficio de otra persona, una institución o una organización; servicio también es cuando ayudamos con nuestras fuerzas, ideas o recursos.

El servicio se aprende y practica en el hogar. Hagamos cada momento oportuno para enseñarle a nuestros hijos a ser serviciales. Esto se logra cuando primero les enseñamos a tratar a los demás como a superiores a ellos mismo.

Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo. Fil. 2:3

Los más chicos deben saber respetar y admirar a los más grandes, buscando oportunidades para servirlos. De igual manera, los más grandes deben estar conscientes de las limitaciones de los pequeños y buscar brindarles ayuda. Como padres, tenemos que enseñarles a nuestros hijos a mostrarnos respeto a través del servicio. Primero, ellos tienen que tener consciencia de que se les necesita. Después, tienen que aprender a tomar iniciativa y ofrecer ayuda cuando miran alguna necesidad que ellos pueden llenar. Un hijo que solo atiende a las instrucciones especificas no es necesariamente servicial. El servicio genuino se marca cuando nace de la bondad y sencillez del corazón. ¡Busquemos crear en ellos ese corazón!

El servicio los llevara a lugares de honor y grandeza.

HUMILDAD

La humildad es una actitud. Es el reconocimiento y aceptación tanto de las fortalezas como de los límites que uno tiene. No es tan difícil enseñarle a un niño a ser humilde. Entre más temprano comencemos, mejor.

Si ves que tu hijo tiene alguna habilidad especial o talento, díselo y apláudelo. Pero inmediatamente recuérdale que es Dios quien le dio esa aptitud, por lo tanto debe cuidar de usarlo para honra y gloria de Él. Si notas que a tu hijo se le está subiendo a su cabeza ciertos logros, ten una buena platica con él. Anímalo a que busque estar primeramente agradecido con Dios por permitirle tener tales logros, y luego encamínalo a servir o ayudar a otros a través de sus logros.

Si notas que le cuesta hacer algo, o que se compara con personas que pueden hacer algo mejor que él, recuérdale que su mejor esfuerzo es lo que importa. Cuando un niño comprende que todas las personas tienen diferentes talentos y habilidades, con más facilidad aceptara su dificultad de hacer algo difícil para él, produciendo en él un espíritu de humildad.

Si exponemos a nuestros hijos a las Escrituras desde temprano, ellos van a tener la perspectiva correcta de la historia y el mundo. Esto les ayudara a comprender fácilmente su aportación a la misma.

COMPASION

Las personas compasivas son las que están haciendo una diferencia en nuestro mundo. Por eso debemos desear que nuestros hijos sean personas compasivas desde bien temprano en su vida. Una persona compasiva tiene una profunda conciencia del sufrimiento otros, junto con el deseo de aliviarlo.

Una forma sencilla y práctica que mi mamá usaba para enseñarnos a ser compasivos desde muy pequeños era de tener una lista de oración por niños enfermos o con deseabilidades. Cada noche orábamos por salud, protección y bendición para estos amiguitos en necesidad. Cuando los mirábamos, en vez de tener curiosidad, lastima o menosprecio, nos llenaba de gran gozo ver lo que Dios estaba haciendo en la vida de ellos.

Esta lista no se limitaba a la salud, también incluíamos a personas en desempleo o alguna otra crisis personal. Esto nos ayudó a estar pendientes de los problemas de los otros y poder ayudar a través de la oración. A medida que fuimos creciendo, se nos animaba a ver las necesidades de otros y buscar ser de ayuda y bendición.

Es fácil hundirse en nuestros propios dolores y problemas. Pero si le ayudamos a nuestros hijos a estar pendientes de los dolores y problemas de los que están a nuestro alrededor, les vamos a pavimentar un camino hacia la compasión y el amor.

CORTESIA

Los buenos modales en los niños son escasos estos días. Pero no es excusa para no requerirlo de nuestros hijos. No importa la edad, nuestros hijos deben mostrar cortesía. Buenos modales se resume en la bondad y respeto mostrado a las otras personas y sus posesiones.

Mis padres nos ponían a practicar la cortesía en la casa. Ellos pretendían ser personas conocidas (o desconocidas) y nos hacían que practicar con ellos. Esto nos ayudo muchísimo. Cuando estábamos con otros, ya estábamos seguros de cómo saludar y qué decir, y lo hacíamos bien. Como a los 5 años de edad me enseñaron a contestar el teléfono, “Buenos días, casa de familia Guerra, ¿con quien desea hablar?” ¡Eso es bastante para una pequeña niña! Pero lo tenía que hacer así, sino, no podía contestar el teléfono.

Cortesía Fácil

“Hola, mi nombre es __________, ¿Cuál es el tuyo?”
“Bueno días”
“Por favor”
“Gracias”
“Permiso”
“Buen provecho”

Cortesía Importante

No burlarse de otras personas diferentes a nosotros.
No burlarse del esfuerzo de otros.
No ser indiferente con un nuevo conocido. Mostrar interés genuino.
Mirar a las personas en los ojos cuando nos están hablando.
Dirigir toda nuestra atención a quien está hablando en público o que nos está dando instrucciones y a cualquier persona de autoridad que esté hablando.
Esperar con paciencia nuestro turno.
No dañar las posesiones de otras personas.
Cuidar las posesiones de otros.
Mostrar la misma cortesía con los grandes como los chicos; con los fuertes como los débiles; con los ricos como lo pobres

May 9
Foto por .mands.

Foto por .mands.

El día de las madres se celebra a todas las mujeres que han dado a luz un hijo. Y muy apropiadamente, toda madre merece ese día especial en donde la elogian sus hijos  y esposo.

Pero hay madres que merecen los honores más altos que se pueden dar.  

“Muchas mujeres hicieron el bien; Mas tú las sobrepasas a todas.” Proverbios 31:29

Mi madre, Lucy Guerra,  es una de ellas (por eso tengo huellas bien grandes que llenar).

Mi mama ha dedicado los últimos 28 años de su vida, como parte de su servicio a Dios, a la crianza de sus seis hijos. Por amor a nosotros y en obediencia a Dios, ella decidió llenar su vida de todas las bondades que solo una madre dedicada a sus hijos puede experimentar.

Ella nos enseñó con su vida e instrucción, que  Dios es amor. Pero hay que temerle grandemente.

Ella nos ha compartido a través de los años cosas grandes que Dios le ha mostrado y ha hecho en su vida.

Ella nos enseño a caminar como Jesucristo.

Ella nos enseño a servir, respetar y obedecer a nuestro papa.

Ella insistía, (muchas veces) contra viento y marea a vivir como hermanos, juntos en harmonía…porque eso le agrada a Dios.

Ella me enseño a cocinar desde mucho antes que me pueda acordar. No porque lo tenía que hacer, sino porque ella compartía todo lo que hacía conmigo, y mis hermanos.

Ella me enseño a aplanchar a los 5 años. No por abusar de mi, si no porque ella sabía que yo estaba lista. Lo cual me afirmo, a tan poca edad, que mi vida era bien importante para la familia. Poder contribuir en la familia siempre me ha llenado de propósito.

Ella me dejo costurarle una faldita a una muñeca antes de los 10 años. Lo hizo para mostrarme que muchas cosas difíciles se pueden alcanzar con paciencia, dedicación y práctica.

Ella se sentaba con nosotros a ver TV, para podernos explicar si lo que mirábamos iba de acuerdo a la Biblia, o no. Siempre nos limito a 2 horas al dia el uso del TV en nuestra casa. Ella quería que usáramos nuestra creatividad y energías fuera de la casa, en la cocina, sumergidos en libros y compartiendo como hermanos.

Ella nos enseño a orar por otros niños de la iglesia que estaban enfermos o estaban pasando momentos duros.

Ella me ayudo a compartir el evangelio por primera vez  a una vecinita, Candy, cuando yo solo tenía 6 años.

Ella nos ponía a orar por mi papa, cuando el tenia un evento importante en la iglesia, o cuando estaba de viaje.

Ella hacia dibujos grandes en cartulina que demostraban alguna cualidad bíblica. Lo pegaba en una pared del cuarto, y nos ayudaba a memorizar un pasaje bíblico.

Ella, con mucho coraje, tomo la responsabilidad de educarnos en el hogar. Por el sencillo motivo de instruirnos exclusivamente en los caminos de Dios. Por esto estaré eternamente agradecida.

Ella nos enseño que el valor de las personas no está en lo que poseen o su apariencia física, sino en el valor que tienen ante Dios.

Ella nos animaba a extender una mano de amistad o servicio antes de juzgar o criticar a alguien.

Ella nos recordaba de la gran bendición que era servir al Dios viviente.

Ella fue la que me dijo que las cosas de mayor valor en la vida, son las más difíciles de alcanzar. ¡Pero que valía la pena esperar por lo mejor!

Ella me decía que oraría mucho por mi futuro esposo, cuando yo mostraba pobre carácter en ciertas situaciones.

Ella me ha amado, apoyado, corregido, guiado, y escuchado.

Ella sigue compartiendo su vida conmigo. Ella es una gran mujer. ¡Y le doy gracias a Dios por su vida!

Lucy, con su esposo, 4 de los 6 hijos, yerno y 2 nietos - Abril 2009

Lucy, con su esposo, 4 de los 6 hijos, yerno y 2 nietos - Abril 2009

 

“Abre su boca con sabiduría…Sus hijos se levantany la llaman bienaventurada.”  Proverbios 31:26, 28

May 5

Alguien dijo que el papel y trabajo de una madre termina cuando el hijo se va de la familia y se casa. Afortunadamente, este no tiene que ser el caso. Así como Dios es nuestro Padre Eterno, nosotros los padres terrenales tenemos influencia eterna en las vidas de nuestros hijos. Mi esposo y yo le pedimos a Dios a diario que nos llene de sabiduría mientras criamos a nuestros hijos y los encaminamos en la vida.

Aunque un día mis hijos se van a ir de mi hogar, quiero siempre ser su MADRE. Y  cuando mi vida termine en esta tierra, quiero dejarles a mis hijos un verdadero legado y así ser su madre por siempre.

 

Karisa y Madison Rivera - Junio 2008
Karisa y Madison Rivera - Junio 2008

Foto por Cristina Guerrero

 

1. Cada uno de nuestros hijos, ya sea de 2 años, o de 40 necesita aprobación y admiración verbal. No me refiero a celebrarle un dibujo sin forma para hacer sentir bien a tu hijo. Sino palabras de ánimo y asombro  cuando cumplen una meta importante o logro; cuando hacen cosas honrosas; cuando sacrifican algo bueno por algo mejor (eterno). Cada ser humano necesita escuchar palabras de dignidad y honra,  y los padres estamos en la primera fila para poderlo hacer con nuestros hijos.

2. Dios diseño la vida para que los padres caminaran las sendas antes que sus hijos, para así poder guiar de una mejor manera la generación que viene ligeramente atrás. Los padres debemos de aconsejar siempre a cada uno de nuestros hijos. Es importante hacer nota que los hijos que son niños, o menores de edad no necesitan consejo, sino instrucción. Pero a medida que ellos empiezan a dejar sus años de niñez, los consejos deben ir aumentando. Y la cruda realidad es que todo hijo pasa bombardeado de “consejos.”  Por eso, los padres tenemos que entender y participar en la vida de nuestros hijos para poder dar el mejor consejo al momento correcto.

3. Uno de los grandes beneficios de ser padres es la amistad que podemos entablar con nuestros hijos. Nadie pasa más tiempo con ellos todos los años de formacion que sus padres. Y el tiempo es uno de los ingredientes clave en toda buena y larga amistad. Yo le doy muchas gracias a Dios por este gran privilegio. Pienso en mis mejoras amigas de años y me da mucho gozo saber que ahora mis hijos son parte de esa lista. Pidámosle a Dios que nos ayude a enriquecerla cada día más.

4. Si hay una sola cosa que tenemos que hacer bien como padres es modelar un caminar genuino con Cristo. Esto es algo que marcó y sigue tocando la vida de mis hermanos y mia, y de todos los miembros que se siguen añadiendo a la familia. De la misma manera deseo que mis hijos conozcan a Cristo por mi vida, día y noche. En las buenas y en la malas. Un hijo que escucha de Dios, pero no lo ve en su familia va a dudar de Dios, resistirlo y rechazarlo.

5. Todos nuestros hijos necesitan nuestras disculpas. Nadie es perfecto. Ellos lo saben. Nosotros lo sabemos. Padres que no tienen el hábito de reconocer sus errores y pedir perdón, la dan un sentido de engaño a la vida de sus hijos. No importa la edad del niño, es necesario saber pedirles perdón. Así será más fácil para ellos reconocer un error, pedir perdón y enmendar la falta. ¿Quien no quiere estar cerca de personas genuinas? ¡Hagámosle este favor a nuestros hijos y pidámosle perdón!

Lo interesante de estos 5 conceptos es de que se pueden aplicar con todos nuestros hijos, no importando la edad o si estan solteros o casados. Si te hace falta en alguno de ellos, busca hacer la corrección lo mas pronto posible. Se lo debes a tus hijos. Que Dios nos ayude a crecer más como Él, y que realmente amamos a nuestros hijos lo suficiente para cumplir con nuestro papel de la mejor manera.

“Honra de los hijos son sus padres” 

 Proverbios 17:6

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