Entrenando Hijas, Para Madres

Entrenando Hijas: Carácter y Actitudes

octubre 10, 2011
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Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?

Como madres, tenemos la gran oportunidad para hacer de nuestras hijas mujeres virtuosas. (Lee Proverbios 31:10-31). Este proceso toma tiempo, paciencia, instrucción, corrección y mucho ánimo y estímulo. Pero si ellas no ven en nosotras lo que queremos de ellas, nuestra labor será en vano.

  • ¿Cómo las despertamos y saludamos por la mañana?
  • ¿Con qué tono de voz le damos una orden?
  • ¿Cómo le pedimos un favor?
  • ¿Nos quejamos mucho frente a ellas?
  • ¿Hablamos mal de otros frente a ellas?
  • ¿Les damos la suficiente atención exclusiva que necesitan?
  • ¿Nos importa lo que le importa a ellas?
  • ¿Les hablamos de lo que Dios esta haciendo en nuestras vidas?

Primero tenemos que modelar un carácter piadoso y de madurez para poder fomentar un carácter Cristo-céntrico en la vida de nuestras hijas. No detengamos la buena crianza de nuestras hijas solo porque pensamos que nos hace falta madurar mas. No importa donde estés en tu crecimiento espiritual, comienza hoy. Y cuando tu hija mire como temes a Dios y buscas ser mas como El, ese será el mejor ejemplo posible que ella podrá tener. 

Pureza

Hablemos de pureza y honremos la pureza desde bien temprano en la vida de nuestras hijas. Que ellas entiendan lo que para Dios significa ser pura. Pura en pensamiento, pura en acciones. Que ellas entiendan que el mundo esta sucio, lleno de pecado; pero que comprendan, en forma práctica, como conducirse en integridad y pudor.

Reverencia

Nuestras hijas deben tener la convicción y capacidad de tenerle respeto y veneración a las personas especiales en sus vidas, como sus padres, hermanos, demás familiares, líderes en la iglesia, etc. Este respeto tiene que ser tanto en actitud, como en acciones. No tardemos en enseñarles buenos modales. Que sepan saludar, ver a los ojos de quien les habla, despedirse, pedir algo, etc. La mayoría de los amiguitos de ellas, no importando la edad, van a tener malos modales (lamentablemente, por que no hay quien les enseñe ni se los modele), entonces vamos a tener que ser muy intencionales y bien determinadas cuando las estemos instruyendo en esta área.

Dulzura

La ternura tiene que caracterizar la vida de nuestras hijas. Que sean tiernas al hablar, que sepan dar una tierna sonrisa, que muestran ternura mientras se dirigen o atienden a otros miembros de la familia. Hay ciertas personalidades que son naturalmente mas dulces que otras, no obstante, no desistamos en enseñarles este tan importante atributo a cada una de ellas. Pero libremos a nuestras hijas de ser innecesariamente melosas y coquetas. Que sean frágiles pero no muy delicadas.

Serenidad

Como vivimos en un mundo en donde todo pasa tan rápido, muchas veces nos dejamos llevar por el afán. No permitamos que nuestras hijas caigan en este ciclo vicioso del afán. Cuando a una niña o joven se le enseña a hacer las cosas con calma y a reaccionar ante la adversidad con tranquilidad, la estamos poniendo en gran ventaja y en marcha hacia el éxito. Una esposa y madre serena es de gran valor y bendición.

Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta (pura) y respetuosa (reverente). Vuestro atavío no sea el externo… sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable (dulce) y apacible (sereno), que es de grande estima delante de Dios. 1 Pedro 3:1-4

 

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