Muchas tenemos sueños y anhelos de querer hacer una diferencia positiva en este mundo. Todas queremos que nuestra vida cuente para bien, deseando alcanzar éxito en lo que emprendemos. Pero tarde o temprano, tenemos que enfrentar a un gran enemigo de muchas cosas buenas: el temor de lo que piensan lo demás.
¿Alguna vez has dejado de hacer algo interesante o importante por miedo a que otros piensen mal de ti? ¿Te causa mucha preocupación quedar mal ante las personas? ¿Temes fracasar o hacer el ridículo? Si tu respuesta es afirmativa, entonces te tengo malas noticias: temes más al hombre que a Dios.
puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Hebreos 12:2
Cuando Dios te ha dicho que hagas algo, no te preocupes de lo que la gente pensará y no osciles en tomar acción inmediata. Si encuentras que las Escrituras te están hablando ti, ¡atiende! Siempre es mejor obedecer a Dios aunque el precio a pagar incluya rechazo de algunos y controversia con otros.
Cuando Dios claramente te pida que hagas – o dejes de hacer – algo, Él mismo te proveerá de todo lo que necesites para llevarlo a cabo, incluyendo coraje, disciplina y diligencia. Fija tu mente en la meta: en lo que Dios desea de ti, y no te rindas hasta que lo hayas alcanzado. Y cuando en el camino tus temores se conviertan en realidad: la gente piense y hable mal de ti, continúa tu carrera. Haz las cosas para Dios y no para los hombres.
fotografía por aaronmcintyre

