Estas son mis reflexiones sobre el capítulo 4 del libro Desperate: Hope for the Mom Who Needs to Breath (Desesperada: Esperanza para la Madre que Necesita Respirar) por Sarah Mae y Sally Clarkson. Puedes obtener tu copia aquí.
Una casa ordenada y limpia, comida deliciosa preparada y servida a tiempo, hijos amables, limpios, alegres y cariñosos, etc., etc. Esta es mi idea de un hogar feliz. Pero para mi desdicha, estos no solo eran mis ideales, sino mis reales expectativas. Naturalmente, debido a la imposibilidad de ellas vivía una lucha constante de frustración. Y muchas veces mi querida familia terminaban siendo las víctimas de mi frustración.
Mi deseo de criar una familia que teme a Dios y lo honra en todo era genuino. Pero mi error, muy inconscientemente, había sido pensar que era posible alcanzar perfección en este mundo caído. Al final, todos salíamos perdiendo. Mi esposo, mi hijos y yo misma. Nadie quiere a una esposa y madre enojada, amargada o deprimida.
Lo que me ayudó a corregir mis pensamientos y más que todo mis ideales, fue tener claridad en mi mente que la vida familiar está compuesta por personas pecadoras. Es absurdo esperar que mis hijos se porten bien todo el día todos los días. Cada uno tiene áreas de debilidad y pecado que necesitan constante corrección, entrenamiento y mucha misericordia. Y para eso me puso Dios en sus vidas. Este es una camino largo, pero muy gratificante.
Yo misma me equivoco a menudo, y si de algo estoy segura es que mis hijos son increíblemente indulgentes conmigo. Ellos me perdonan y me extienden mucha gracia. Me humilla mucho su actitud y estoy aprendiendo de ellos. Esto me ha ayudado mucho a mantener optimismo de mis ideales de una familia Cristiana que honra a Dios. Esto me ha ayudado apreciar el fruto en la vida de mis hijos. Aún y cuando no todo es perfecto, Dios está trabajando en la vida de cada uno de nosotros y para Él es toda la gloria.
“Yo creo que si las madres comprendieran que tan estratégico es su papel en esta batalla por los corazones y mentes de la próxima generación, ellas estarían más emocionadas de esta gran labor el cual Dios les ha dado…Si yo hubiera entendido temprano el llamado de entrenar hijos piadosos que aman a Dios y que viven justamente invirtiendo en el Reino de los Cielos, yo me hubiera preparado más y hubiera anticipado con gozo los retos por delante.” ~Sally Clarkson, Desperate: Hope for the Mothers Who Need to Breath
fotografía por Christoffer Greiss

